Concepto de Imperio

Imperio es una palabra de origen latino. Proviene de “imperium” que designaba el poder militar (en Roma se designaba como Imperator a los generales victoriosos) que luego también se extendió al poder civil.

En la Antigua Roma se distinguía el “imperium”, como poder específico de los magistrados superiores para ejercer sus funciones, dado por la “lex curiata de imperium”, de la “potestas” como poder de los magistrados para representar el Estado. Ya en la Monarquía romana, primer período de su historia (753 a. C. al 509 a. C) el Rex tenía “imperium” pues gozaba de poder total. Ese poder total se fragmenta en la república entre las distintas magistraturas y vuelve a concentrarse en el mando imperial.

En Roma, la organización política imperial se impuso con la llegada de Octavio al poder que asumió con el título de Augusto, en el año 27 a. c. inaugurando el Alto Imperio o Diarquía donde el Senado conservaba aún ciertas atribuciones, aunque bajo el control del emperador, que poco a poco fue asumiendo todos los poderes, hasta que con Diocleciano, en el año 284, comenzó el Dominado, llamado así pues el emperador se convirtió en una figura divinizada. El Imperio romano tuvo una extensión tan grande que debió dividirse para su ejor administración en el Imperio de Occidente, que subsistió hasta la invasión bárbara en el año 476, y el de Oriente que persistió hasta su caída en manos de los turcos en 1453. Otros imperios de la antigüedad, entre otros, fueron, el Imperio Azteca, el Imperio Inca, y el Sacro Imperio Romano Germánico.

El poder del emperador es total y se ejerce sobre vastos territorios, originarios y colonizados o conquistados, pudiendo comprender bajo su dominio culturas diferentes, a las que les impone su ordenamiento legal, y en muchos casos tributos.

También se usa la palabra imperio para designar toda forma de autoridad plena, que no se discute, como cuado se habla de “Imperio de la Ley”.