Concepto de improperios

Procedente en su etimología del latín “improperius”, improperio tiene dos acepciones, puede, por un lado designar un insulto o injuria de considerable gravedad, que se utiliza para reprochar faltas ajenas, y por el otro, referirse a los versículos que en el culto cristiano se cantan durante la conmemoración del Viernes Santo, donde los improperios o reproches son lanzados al pueblo que sin razón condenó a Cristo.

Como injuria grave, los improperios son un modo de expresar oralmente el desagrado que nos causan ciertas conductas o actitudes ajenas, haciéndoselo saber de modo poco amigable, más bien con groserías y reproches hirientes. Quien lanza improperios no contribuye al diálogo sano, sino que incita a la violencia, pues los improperios son sí mismos, formas de violencia verbal. A pesar de no ser aconsejables, los improperios son habituales y hasta en cierto modo una reacción “normal” y típica de la poca tolerancia hacia los errores ajenos o ante conductas que no coinciden con las que nosotros esperamos.

Concepto de improperios

Debemos ante todo distinguir los improperios de otras injurias similares. Puede confundirse con la blasfemia, pero ésta es una ofensa dirigida específicamente a lo sagrado. Del insulto se diferencia, pues la blasfemia intenta hacer una crítica dura y se utiliza como respuesta a lo que nos daña o desagrada, en cambio el insulto es más general y se usa para provocar u ofender, con o sin razón aparente.

Es frecuente que lancen improperios los conductores de vehículos ante maniobras imprudentes de otros que manejan, que los asustan o inclusos que provocan accidentes. Si bien es cierto que hay muchos que conducen sus vehículos de modo irresponsable, lazar improperios solo contribuye a generar mal humor y muchas veces, reacciones violentas. Para castigar a quienes manejan contrariando las reglamentaciones de tránsito existen las fuerzas del orden que aplicarán sanciones si corresponde. A mediados de 2014 los obispos de la CEE hicieron un llamado a los conductores a que sean prudentes y que los afectados no reaccionen con improperios groseros, ya que nadie está libre de cometer una mala maniobra.