Concepto de caminata

La palabra caminata se originó a partir del verbo caminar, a su vez tomado del celta, “cam”, en el sentido de “paso”, más el sufijo “ata” que indica que se trata del efecto de una acción.

La caminata implica desplazarse andando sobre los pies, paso tras paso, sin trotar ni correr, sobre una superficie, que puede ser de tierra, de arena, de pasto, de cemento o sobre una cinta de correr que también puede usarse para caminar.

Con la caminata se hace un ejercicio muy recomendable para todas las edades, especialmente para adultos mayores, ya que casi no posee contraindicaciones, y solo se necesita calzado y ropas cómodas, sin requerirse entrenamiento previo, salvo para caminatas demasiados extensas, de más de 2 horas, a paso rápido, que necesita un previo chequeo médico, y llegar a ese tiempo de modo gradual y con previo calentamiento muscular.

La caminata ayuda al sistema cardiovascular, respiratorio, muscular y óseo, además de permitir bajar el peso corporal, el colesterol y la glucemia; y disminuir el estrés. El tiempo para tener los resultados esperados no debe ser menos a 30 minutos diarios, aunque puede empezarse con lapsos menores para acostumbrarse. Debe llevarse agua, para hidratarse durante el recorrido, y elongar, antes y después del ejercicio.

Ir de caminata como ejercicio, no es salir a pasear, caminando de modo lento, y frenando a mirar vidrieras, a conversar o a admirar el paisaje (lo que puede hacerse, pero sin dejar de andar) sino que hay que hacerlo de manera sostenida y rítmica.

Si se desea que la caminata entrañe, además, una aventura y un ambiente agradable, se recomienda el trekking, por bosques, sierras, junglas, por rutas preestablecidas o de modo azaroso, descubriendo la naturaleza a cada paso.
Algunas caminatas pueden hacerse en forma competitiva, otras solo para combatir el sedentarismo y mejorar la salud individual, lo que puede hacerse solo o en grupos. Esto último, resulta, además, un modo saludable de interacción social.