Concepto de infante

El origen etimológico de la palabra infante se encuentra en el latín “infans” vocablo integrado por el prefijo de negación “in” y por “fari” en el sentido de hablar.

En la Antigua Roma, se aplicaba esta denominación a aquellos niños que por sí mismos no pueden celebrar ningún negocio jurídico, pues no pueden expresarse de modo legalmente vinculante. Los infantes menores eran los que aún no tenían siete años, y tenían para obrar una incapacidad absoluta, debiendo hacerlo su pater, o su tutor si no lo tenían. Al cumplir siete años seguían siendo infantes, pero mayores, situación que terminaba con la pubertad, que era para las mujeres a los 12 años y para los varones a los 14. Los infantes mayores, que ya habían cumplido 10 años, se los denominaba “pubertati proximi” (próximos a la pubertad) y ya eran responsabilizados si cometían delitos.

Concepto de infante

En la actualidad tiende a dividirse a esta etapa de la vida, que varía según los autores, según el grado de evolución física y psicológica del niño, en un período neonatal, intrauterino, un período de lactancia que abarca hasta el año, donde el niño comienza a hablar, deambular y completa su alimentación, y que termina aproximadamente a los tres años con la primera infancia, etapa en la que el niño extiende su socialización al jardín de infantes, e incorpora mayores hábitos sociales. A los seis años empieza la segunda infancia que coincide con la escolarización primaria. A los 9 o 10 años se inicia la pubertad y alrededor de los 12, la adolescencia.

Como título de realeza, en España y Portugal, es otorgado el título de Infante o Infanta, a aquellos hijos e hijas legítimos del rey, que no sean aquellos a los que les corresponde la herencia al trono.