Concepto de infancia

La palabra infancia proviene en su etimología del latín “infantia”, “in”, como negación, y “for” hablar, significando por lo tanto, “quien no sabe hablar”.

Para los antiguos romanos el sentido de que no podían hablar no era literal, sino que no podían expresarse jurídicamente, debiendo hacerlo por ellos quien ejercía la patria potestad (el pater, que no siempre coincidía con la figura de su padre, sino que podía ser el abuelo paterno, si estaba vivo) o su tutor, si carecían de pater.

Eran infantes en la Antigua Roma, los menores impúberes, que eran las mujeres hasta los 12 años y los varones hasta los 14. Hasta los 7 años eran infantes menores “infans minor”, que no decidían nada por sí solos; y luego de esa edad infantes mayores “infans maior”, que en caso de tener tutor, éste prestaba conformidad a los actos del menor ("auctoritas") y no lo suplía totalmente, como en los infantes menores. Los infantes mayores, a su vez se dividían en próximos a la infancia (hasta los 10 años) y próximos a la pubertad (luego de los 10 años) donde ya eran responsables por sus actos ilícitos.

En la actualidad es la primera etapa de la niñez. Se habla de primera infancia, hasta los 2 años, de segunda infancia que abarca desde los 2 a los 4 años, de tercera infancia, entre los 5 y los 7 años, y de cuarta infancia, entre los 7 y los 10 años, edad en que se considera que se inicia la pubertad, que se extiende hasta la adolescencia, aproximadamente entre los 12 y los 18 años, en que se deja de ser un niño, termina la patria potestad y comienza la etapa adulta.

La infancia, está protegida mundialmente a través de la Convención de los Derechos del Niño, que rige como Tratado Internacional desde el 20 de noviembre de 1989. En dicha convención, el infante pasa a ser un sujeto de derecho protegido, con prioridad frente a las pretensiones de los adultos, pues su interés pasa a ser superior, que puede ser escuchado, si su edad y su madurez así lo permiten. El infante no solo necesita que se lo provea de lo necesario en cuanto a alimentación, comida y abrigo, sino a la contención espiritual, y tiene derecho saber sobre su origen si sus padres no son los biológicos. Muchos adultos sufren las consecuencias de una infancia dura, sin afecto, con privaciones, a veces sin la posibilidad de escolarización por haber tenido que ayudar a sus padres a ganar el sustento. El trabajo infantil, se encuentra prohibido, para asegurar al niño una infancia digna.

En torno al público infantil, y sus demandas, se ha creado una gran industria de juguetes, videojuegos, ropa, películas, parques de diversiones, mobiliario, etcétera.

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