Concepto de jeroglífico

La palabra jerogífico está compuesta por palabras de origen griego (ἱερός “hierós”, con el significado de “sagrado”, γλύφειν “glyphein”, que puede traducirse como “tallar” e “icos” sufijo usado con carácter relacional). Por lo tanto atendiendo a su etimología jeroglífico podría definirse como lo que se relaciona con los tallados sagrados.

Los jeroglíficos fueron la manera de escribir más antigua que usó el pueblo egipcio, siendo un sistema de símbolos figurativos y fonéticos, que pudieron ser descifrados por Champolión, un egiptólogo francés, a principios del siglo XIX. Para ello estudió el texto hallado en la piedra de Rosetta, que descubrió Napoleón en su expedición a Egipto, que además de jeroglíficos, poseía escritos en demótico y en griego.

Concepto de jeroglífico

Al principio, los jeroglíficos eran pictogramas, pero fueron evolucionando, hasta poder mediante ellos expresar ideas complejas y abstractas, pues crearon los ideogramas, signos fonéticos solo compuestos por consonantes. Si al leer, lo expresado no resultaba claro, debido a su ambigüedad, se le añadía un pictograma (dibujo representativo) aclaratorio.

Los jeroglíficos se utilizaban en los textos religiosos o sagrados, y en los reales. Los grabados se hacían sobre piedras. La escritura hierática, surgió al simplificar los jeroglíficos, ya que éstos constaban de alrededor de setecientos cincuenta símbolos. La hierática se empleó para usos corrientes y no religiosos, usando menos signos que eran adecuados para ser escritos con tinta, en papiro, por los sacerdotes. Esta escritura hierática era generalmente cursiva.

Los escribas eran los funcionarios que se encargaban de las tareas administrativas y sabían leer y escribir esta compleja escritura, por lo cual eran muy valorados.