Concepto de sacro

La palabra sacro procede etimológicamente del latín “sacer” y se traduce como sagrado, siendo cosas sacras en la antigüedad romana politeísta, las que eran consagradas por el pontífice máximo a los dioses superiores. Es opuesto a lo profano, y quien osaba violar algo sacro era un sacrílego y le correspondía la pena capital.

Entre los romanos había otras cosas divinas que no eran sacras, como los sepulcros donde reposaban los antepasados fallecidos, que eran sus dioses del hogar, y éstas eran cosas religiosas; y las cosas santas, que eran las puertas y muros de Roma, que también estaban protegidas en caso de ser violadas, con penas que podían llegar hasta la de muerte.

Actualmente todo lo vinculado con lo religioso y divino, objeto de culto, es una cosa sacra o sagrada, pero además en sentido amplio comprende también cualquier hecho que sea sorprendente y provoque admiración. Para el sociólogo clásico E. Durkheim, gracias a los sacro o sagrado se logra la cohesión de la comunidad humana, y lo que es sagrado va mutando a lo largo del tiempo. Una cosa sacra es aquello que es un fin en sí misma, que se considera superior a otras cosas, y son extraordinarias; pero no siempre para este autor se vinculan a lo religioso, ya que en la modernidad lo sagrado está más relacionado con los objetos de consumo.

En Anatomía, el hueso sacro tiene forma triangular y está ubicado por encima del coxis, donde termina la columna vertebral, en su sector inferior, en su base, y se le dio ese nombre pues era la parte que se ofrecía como sacrificio a los dioses, pues se lo consideraba indestructible.

El Sacro Imperio Romano Germánico fue una institución política, de cuño monárquico y supra-nacional, formado desde el año 800, pero sin el calificativo de sacro, que se le añadió a partir del año 1157. Comprendía el territorio europeo central y occidental y era presidido por el emperador romano germánico, Carlomagno, que tenía la idea de una Europa unida por la fe cristiana fue su artífice. Persistió hasta 1806 siendo el último gobernante, Francisco II.