Concepto de liderazgo

La palabra liderazgo proviene del verbo liderar, que a su vez deriva del inglés “to lead” con el significado de guiar.

El liderazgo es entonces una posición social, que le permite al líder guiar o dirigir a otros, logrando la aceptación de su figura como dirigente, de modo natural, por mostrarse comprometido, ser motivador, reconocerse su capacidad, en el caso de un líder democrático; o ser tomado ese rol de modo coercitivo, a través del temor. En este caso su liderazgo es débil, pues en realidad lo que posee es poder, pero si no consigue ser seguido por su compromiso y sus cualidades personales, puede llegar a perder esa posición, pues otro puede asumir el papel de líder opositor, lograr consenso y quitarle su lugar de jefe.

El líder es un modelo a seguir, que capta las voluntades y logra que se pongan a disposición de los fines deseados, respetando el disenso, escuchando, dialogando y convenciendo con argumentos sólidos. Son confiables, comunicativos, y no recurren al engaño ni a la demagogia.

Reconocemos la existencia de líderes en los más diversos ámbitos sociales: entre compañeros de colegio, de oficina, en las empresas, y en el plano político.

Existen líderes que pueden denominarse carismáticos, que son básicamente seductores, persuasivos y logran seguimiento por ese modo de comunicarse con los demás que los hace queribles. Si bien ocupan un lugar de mando, no lo hacen sentir así, pues su preeminencia en la toma de decisiones es aceptada como expresión de los deseos compartidos.

Otros líderes lo son por su probada capacidad intelectual y/o de acción, otros por su alta predisposición a emprender acciones, por su visión de oportunidades, por su estratega, etcétera.

Quienes logran que los sigan bajo engaños, falsas promesas o para fines deshonestos, son líderes negativos.