Concepto de majestad

La palabra majestad nos remonta etimológicamente al latín “maiestatis”, derivada de “maior” = “mayor”, y su significado es “grandeza”. Se trata de un título otorgado a aquellos que se destacan del común de los mortales, ya sea por ser considerado Dios (Jehová para los hebreos, y en el Cristianismo, Cristo, el hijo de Dios, es considerado también, una majestad) o que éste les haya conferido poderes o mandatos especiales, como el caso de los reyes de la modernidad.

En la Roma antigua, la majestad, lo grande y decoroso, eran el Estado y el “populus” romano, durante el período republicano. Recordemos que en la antigüedad la vida de los ciudadanos debía estar al servicio del Estado y quien atentara contra él era castigado con las penas más duras, pues cometía un delito de “lesa majestad” o “crimen maiestatis”, porque lo relacionado con la majestad, recibe el nombre de mayestático.

Concepto de majestad

En el Imperio Romano fue el emperador quien encarnó esa majestad. Luego de la caída del imperio romano, el primer soberano en ser llamado así, fue Enrique VIII de Inglaterra (1491-1547) monarca absolutista que rompió por el papado y el catolicismo, y se consagró jefe suprema de la iglesia anglicana.

En nuestro idioma, la palabra aparece en el siglo XIII, y tres centurias más tarde, se extendió este tratamiento para todos aquellos que poseían una autoridad superior y para jueces y magistrados, para luego también atribuirse este título a todo lo que infundiera admiración y respeto, por ejemplo cuando decimos: “Su majestad, la ley”. También se califica como que posee majestad a aquel que en sus gestos y acciones se muestra serio y severo.