Concepto de necio

El origen del adjetivo necio se encuentra en el latín “nescius”, integrado el vocablo por el prefijo negativo “nec” y por “scire” que se traduce como “saber”. Es por ello que el necio es el ignorante, el torpe, el que desconoce, el que no sabe.

Suele usarse esta calificación en sentido más estricto, no para referirse a quien ignora algo, pues todos somos ignorantes en algunos temas, sino aludiendo a quien persiste en una actitud que le resulta perjudicial o toma decisiones equivocadas o imprudentes a sabiendas, o a pesar de haber sido advertido. El necio es terco, obstinado y desconoce las razones que están explícitas ante él.

Concepto de necio

Ejemplos: “El muy necio decidió salir en medio de la tormenta a buscar el anillo que perdió en la playa; será imposible encontrarlo con este viento y está arriesgando algo mucho más valioso como es su vida”, “Es muy necio no escuchar a quienes te quieren bien” o “Es de necios contradecir la evidencia, confiesa la verdad y asume la responsabilidad por el delito que has cometido”.

Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695) en una de sus “Redondillas” tilda de necios a los hombres que acusan a las mujeres de comportarse de modo inadecuado cuando son ellos quienes las incitan a adoptar esas actitudes, en una muestra de hipocresía y doble moral.

En la religión judeo cristiana el necio es el que no cree en Dios y se dedica a disfrutar de los placeres terrenales. Lo opuesto es el hombre sabio y prudente, que complace a Dios al que tiene como su fin último.