Concepto de quiromancia

La palabra quiromancia surgió de χειρομαντεία, un término de origen griego, integrado por: χείρ o “khéir, que se traduce como “mano”, y μαντεία o “mantéia” que se refiere a “adivinación”.

La quiromancia es una antigua técnica de adivinación que se basa en la lectura de las líneas de las manos para efectuar sus predicciones. Formó parte de los ritos paganos, y fue practicada entre egipcios y asirios. Aristóteles halló en Egipto un libro sobre este tema y se lo obsequió a Alejandro Magno, quien lo tradujo al latín y así se conoció esta práctica en Europa. La iglesia condenó por brujería a los quiromantes durante la Inquisición.

Concepto de quiromancia

La palma de las manos presenta surcos y pliegues, que se presentan como líneas (tres mayores y varias menores) que para los que defienden esta técnica, se encuentra asociado a las característica físicas y psicológicas de su dueño (esto es objeto de la quirología) y también le anticipan un determinado pronóstico en cuanto a su salud y su suerte en general (objeto de la quiromancia).

El quiromante analiza la palma abierta de la mano derecha (aunque otros como Jean Belot, prefieran la izquierda por ser la mano del corazón) de aquel que pretende conocer su futuro. Hay numerosos sistemas diferentes de lectura de manos (más de cuatrocientos).

Hay varios tratados sobre el tema, como el del italiano Patricio Tricasso titulado “Chyromantia” del siglobXVI.

La palma de la mano según los defensores de la quiromancia puede dividirse en siete zonas, donde un planeta es el rector de cada una de ellas. Júpiter, el Dios Supremo, es quien rige el abultamiento o monte situado bajo el dedo índice; zona similar pero bajo el pulgar, obedece a la dirección de Venus; el Sol manda en el anular, Saturno bajo el dedo del medio, siendo la zona bajo el meñique la que pertenece a Mercurio. La concavidad de la mano le pertenece a Marte. Para que la influencia del astro dominante, salvo en Venus, sea positiva, las líneas deben ser profundas y enteras. Entre el pulgar y el dedo índice se extiende la línea de la vida, que será más larga si está muy marcada.

Se la considera una pseudociencia ya que no hay pruebas suficientes sobre su eficacia.