Concepto de aceptación

Proviene la palabra aceptación en su etimología del latín “aceptatio” con el significado de prestar conformidad, aprobar o admitir. Ejemplos. “He obtenido aceptación en mi postulación de empleo”, “la muestra de arte tuvo gran aceptación”, “acepto que me equivoqué”, “Tendré en consideración la aceptación de tus disculpas”.

También puede ser usada con referencia a la aceptación de uno mismo con sus defectos y virtudes, perdonarse, quererse como ser no perfecto pero perfectible, tratando de mejorar pero no vivir atormentado con la culpa. La aceptación de nuestras debilidades es el primer paso hacia la superación.

Puede estar también referida a una pérdida personal, como la muerte de un ser querido o el alejamiento del ser amado. En este caso la aceptación sobreviene al duelo, y ahora hay que acomodarse a la nueva realidad, con un presente diferente al que se deberá adaptar, y seguir la vida con serenidad, pudiendo disfrutarse nuevamente de las alegrías cotidianas.

Desde el punto de vista jurídico, y en materia contractual, la aceptación es una declaración voluntaria de tipo unilateral, que confirma el negocio jurídico, dada por quien ha recibido una oferta, a su ofertante. Por esto es recepticia. Puede también la oferta ser aceptada en forma parcial o con modificaciones, y esto se llama contraoferta, la que a su vez requerirá la aceptación del primer ofertante, ahora receptor de esta nueva oferta. El aceptante puede retractarse de su aceptación mientras el oferente no haya tomado conocimiento de dicha aceptación. La retractación posterior obliga a indemnizar por los perjuicios que sufrió quien contaba con que la ejecución contractual era un hecho.

En las letras de cambio, antes de que sean presentadas para su cobro, se necesita la aceptación por parte del girado, que es el tercero obligado al pago.