Concepto de chatarra

Chatarra se originó en la lengua vasca. Procede de “txatarra” con el significado de “cosas viejas”, aplicándose, sobre todo, a los trozos de metal, descartados por su estado de deterioro o su inutilidad.

La chatarra, si bien puede resultar inservible para sus dueños, puede resultar muy útil en otras aplicaciones, por lo cual, muchas personas se dedican a juntarlas, almacenarlas y luego venderlas, siendo éste el oficio de chatarrero.
El hierro en forma de chatarra se usa para la producción de acero, fundiéndolo en acerías mezclado con otros productos. Para la fundición se usan hornos eléctricos, donde se obtiene acero líquido. Luego se hace el volcado en el horno cuchara, posteriormente se solidifica y se procede al laminado.

Esta utilización de la chatarra mediante su reciclaje y conversión en acero es muy importante para el cuidado del medio ambiente.

Los residuos de los aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) que son cualquiera de los dispositivos que funcionen mediante electricidad y que ya agotaron su vida útil, pueden ser altamente peligrosos para el ambiente y la salud, por su contenido en plomo, azufre, mercurio, cromo y cadmio, si no reciben tratamiento adecuado. Entre esta chatarra tecnológica, podemos incluir, aires acondicionados, televisores, teléfonos celulares, aspiradoras, computadoras, heladeras, monitores de PC, luminarias, etcétera. El transporte y tratamiento debe hacerse de modo especial, por personal idóneo.

La cantidad de chatarra que se descarta es enorme, calculándose en unas 50.000.000 de toneladas por año en el mundo. En muchos países se han instalado vertederos, siendo dos de los más importantes el que se encuentra en la ciudad china de Guiyu, y en la ciudad africana de Ghana, donde llega mucha de la chatarra de occidente, especialmente de Estados Unidos, para su tratamiento, lugares que están por ello, muy contaminados.

La comida chatarra es la que se considera inútil para el organismo pues no aporta nutrientes sino sustancias nocivas para la salud. Es alta en grasas, sal, azúcar y condimentos; sin aportar significativamente, vitaminas, proteínas, fibras y minerales. Si bien calman el hambre, son altamente adictivas y su consumo prolongado puede acarrear problemas graves de salud, como obesidad, hipercolesterolemia, hipertensión arterial o diabetes tipo II. Su aceptación masiva se basa en la publicidad engañosa, en su bajo costo, su rico sabor y su elaboración rápida. En general se venden en locales de comidas rápidas o en supermercados, en forma de hamburguesas, salchichas y snacks, especialmente.