Concepto de anhelo

Anhelo es la acción y el efecto del verbo anhelar, que procede en su etimología del latín “anhelare” que hacía referencia en su origen a tener una dificultad para respirar, por lo cual se debe realizar un esfuerzo. Con el tiempo ese sentido de intensidad en la acción se trasladó al deseo o ansia de querer conseguir algo con vehemencia.

Se diferencia del deseo solo en su intensidad, que en el anhelo es mucho mayor. El anhelo compromete la psiquis del sujeto, que se siente expectante por alcanzar algo material o inmaterial que le resulta de vital importancia. Es una esperanza que puede o no concretarse, y si esto último ocurre el anhelo cesa. Puede ser uno o muchos, simultáneos o sucesivos; y puede haber entre los anhelos cierta prelación. Si no se concretan el individuo puede sentir frustración, tristeza y bronca, lo que puede conducir a que se esfuerce aún más en concretar el anhelo; o se deprima, perdiendo su esperanza. Puede ser de cosas materiales (una casa, un automóvil, joyas, viajes, etcétera) o espirituales (paz, amor, comprensión, etcétera).

Ejemplos: “Mi más preciado anhelo es convertirme en madre”, “Desde niño tengo el anhelo de viajar por lugares exóticos” o “Puede al fin luego de tantos años concretar el anhelo de recibirme de médico”.

Además de los anhelos individuales o personales, puede haber anhelos sociales: “En el país, la gente luego de tantos años en guerra solo anhela la paz”, “Tenemos la esperanza que con el nuevo Presidente se concrete el anhele de que no exista desocupación y pobreza” o “La sociedad anhela justicia y educación de calidad”.

Si bien hasta acá hemos hablado de anhelos positivos, nada obsta, lamentablemente que se puedan tener anhelos negativos: “Anhelo que a mi vecino lo despidan del trabajo y sufra miseria, ya que me resulta ostentosa su manera de vivir” o “Tengo el anhelo de volverme rico en poco tiempo y no escatimaré ningún medio para lograrlo, incluso robar”.