Concepto de auténtico

La etimología de la palabra auténtico nos remonta al vocablo griego αὐθεντικός “authéntikos” de donde pasó al latín como “authenticus”, integrado por “autos” con el significado de uno mismo, designando todo aquello que posee un poder total, acabado o absoluto, siendo capaz de autogobernarse.

Auténtico es algo verdadero, genuino; opuesto a lo que es falso o mentiroso; y por eso se aplica tanto a cosas como a personas. Así se habla de joyas auténticas o de manuscritos o documentos auténticos, o de dinero auténtico, cuando se corresponden con la realidad, o sea que la joya tenga las piedras preciosas o el mineral que declara poseer; que el manuscrito o documentos sean los que se pretende presentar para acreditar alguna cuestión y que el dinero no haya sido falsificado, estando reconocido por el Estado al corresponder a los organismos encargados de su emisión legal. La autenticidad muchas veces requiere ser probada por expertos que la certifiquen. En el caso de copias de documentos el notario puede acreditar que son copias de sus originales.

Concepto de auténtico

Con respecto a las personas se dice que alguien es auténtico cuando muestra sus sentimientos de modo sincero, es creíble, honesto, y genera confianza; o cuando se parecer a un modelo. Ejemplo: “los sentimientos de Juan hacia mi persona, me parecen auténticos, no puedo dudar de su cariño” o “es un auténtico caballero, amable, seductor y simpático”, respectivamente.

Reciben el nombre de “Authenticum” la colección de las novelas del emperador Justiniano (conjunto de nuevas constituciones o leges, en un total de ciento cincuenta y cuatro, dictadas luego de haber compilado el corpus iuris civiles) del año 556 que fue descubierta por los glosadores, y que al estudiarlas en un principio creyeron que eran falsas, y luego las reconocieron como auténticas.