Concepto de devolución

La palabra devolución proviene en su etimología del latín “devolutĭonis”, entendido como retornar las cosas o situaciones a su estado anterior o primitivo.

Puede suceder por ejemplo que alguien le haya entregado a otro algo en préstamo o depósito. Como no se lo ha dado en propiedad, el tenedor actual tiene la obligación de devolverlo en el tiempo que se ha pactado o cuando el dueño se lo requiera, en condiciones óptimas o tal como se lo hubiera recibido. Si no se dejó asentado las condiciones en que la cosa fue prestada se presume que se encontraba en estado satisfactorio.

También suele hablarse de devoluciones en el caso de favores, de daños o agresiones. Por ejemplo: “me prestó su casa para las vacaciones y le devolví el favor, dejándole la despensa repleta de comestibles”; o “me dio una trompada y se la devolví”, “me trató mal, pero yo le devolví con indiferencia”. En el primer caso, del favor, observamos que la devolución consistió en un favor pero de otra especie. En el último la devolución, tampoco se correspondió con la ofensa.

Otros casos en que se usa devolución: “compré con mi tarjeta de débito y recibí la devolución del IVA”, “devolví la mercadería que compré pues se encontraba en mal estado, y me devolvieron mi dinero”, “devolví los pasajes, pues mi madre se enfermó y no pude viajar. Me los recibieron, devolviéndome el importe con un pequeño descuento”.

En educación suele usarse la expresión. “devolución de examen” cuando el docente les reintegra la evaluación a sus alumnos y comenta los aciertos y errores, como parte del aprendizaje.