Concepto de humo

La palabra humo deriva etimológicamente del vocablo latino “fumus” que resulta de la combustión incompleta, como consecuencia negativa, formándose en el aire una bruma formada por partículas pequeñísimas, gaseosas, que puede ocasionar trastornos respiratorios, y dependiendo de la causa, contaminación ambiental, como el humo que sale de las chimeneas de las fábricas.

También el vapor por ejemplo de un líquido que hierve y pasa al estado gaseoso, se llama humo, por ejemplo: “apaga esa pava, está hirviendo, ¿no ves que sale muchísimo humo de su pico?”

El cigarrillo al prenderse, expulsa un humo que afecta a los pulmones del fumador que lo inhala, y de quienes están junto a él, especialmente si se trata de un ambiente cerrado. En los incendios el humo puede ocasionar muerte por asfixia.

Una persona cuando es vanidosa, se dice que tiene humos, refiriéndose a que pretende elevarse, como hace el humo, pero en este caso, por sobre el resto de los mortales.

El humo ha sido usado desde la antigüedad como medio de comunicación, para transmitir señales, siendo famosas entre los aborígenes americanos, especialmente del norte, aunque también en China fueron muy utilizadas, en Grecia, y también entre los romanos, especialmente para avisar la presencia de ataque enemigos o cualquier otro peligro. Para ello, encendían hogueras o antorchas, y daban al humo diferentes colores, formas o intensidad de acuerdo a lo que se deseara transmitir, conforme a un código convencionalmente adoptado.

La elección de un nuevo Papa se comunica en el Vaticano a los fieles, con humo blanco, mientras que el humo negro anuncia la falta de acuerdo.

La expresión “se hizo humo” significa que alguien se ausentó sigilosamente, sin que se notara el momento en que lo hizo.