Concepto de impulso

La palabra impulso proviene etimológicamente del latín “impulsus” de donde “im” es una partícula de negación, y “pellere” significa guiar. Es por ello que en Física se llama impulso a la fuerza que aplicada sobre una masa, durante un lapso variable de tiempo, origina un movimiento, que luego se mantiene por el tiempo que dure el impulso que dependerá de su intensidad y de la resistencia de la masa sobre la que opera. El impulso de una fuerza es el producto de dicha fuerza por el tiempo en el que actúa, si se supone que es constante. Además de originar un movimiento, el impulso puede variar la velocidad del mismo. Se denomina Newton a la unidad de movimiento. Por ejemplo: “el impulso del viento hace girar las aspas del molino” o “lanzó la pelota con tanto impulso que fue a parar en la ventana de la casa vecina, rompiendo los vidrios”.

Concepto de impulso

Se aplica en diversos ámbitos. Por ejemplo en Economía se habla de impulso cuando se toman medidas que tienden a reactivarla, por ejemplo una suba de salarios, el otorgamiento de créditos a las empresas o una quita de impuestos. En Biología se habla de impulsos, por ejemplo en el caso del sistema nervioso, que a la manera de un impulso eléctrico, con cambios de polaridad, aunque más lento y de intensidad constante, y de distinta naturaleza que aquél, ya que es de origen químico, permite transmitir las respuestas a los estímulos recibidos al cerebro y de allí a los músculos para provocar su movimiento.

En Psicología se define al impulso como una tendencia a realizar una acción cuando se presenta una necesidad insatisfecha, que en el ser humano puede ser controlada. Cuando no podemos hacerlo se dice que se actuó por impulso, y cuando esto se convierte en una constante se dice que se trata de una persona impulsiva.