Concepto de pagano

El término pagano cuenta con varias acepciones según establece el Diccionario de la Real Academia. La primera de ellas, en la que ejerce como un sustantivo de género masculino, es aquella con la que viene a definirse a toda aquella persona que paga las culpas o las cuentas que no son suyas, normalmente por abuso.

El segundo significado tiene un origen etimológico en el latín, y más concretamente en la palabra paganus (aldeano), que en su versión eclesiástica era empleado para referirse a la oposición que el medio rural ponía al proceso de cristianización. Y en concreto para definir a todo infiel que no está bautizado.

Pero no sólo eso sino que también partiendo del mismo origen se utiliza aquel para hacer mención a los politeístas o idólatras que existían entre los antiguos griegos y romanos.

Partiendo de esta última acepción hay que decir que el término pagano, según las investigaciones realizadas, aparece por primera vez en una serie de inscripciones cristianas, datadas en el siglo IV, del Imperio Romano. En ellas se usaba dicho adjetivo para definir a todas aquellas personas que no creían en la existencia de un dios único sino que adoraban a los dioses.

Pero no sólo eso sino que había otros paganos que, aunque sí pensaban en que la divinidad era una sola, rechazaban por completo a la Biblia como libro sagrado y a las prácticas de veneración realizadas por judíos y cristianos.

La tercera acepción que da el mencionado diccionario al concepto pagano es una que procede del latín faganus, que significaba haya, y que hoy en día es empleado con cierta frecuencia en la comunidad autónoma de Asturias para referirse a un castaño borde o silvestre.