Concepto de interrogación

La palabra interrogación, resultado de la acción de interrogar, nos lleva, al rastrear en su etimología, al latín “interrogare”, donde “inter” significa “en el medio”, y “rogare” puede traducirse como rogar, suplicar o preguntar, para conocer una verdad o respuesta a una duda o situación.

La interrogación es muy frecuente en el ámbito policial o judicial, cuando se busca el esclarecimiento de un hecho ilícito. Por ejemplo: “se ha interrogado a Juan y a Pedro en calidad de testigos”, o “el imputado fue interrogado en presencia de su abogado”.

Cuando para preguntar se utilizan pronombres, van acentuados (“qué” “cuál”, “cuáles”, “quién”, “quiénes”, “cuánto/s”, “cuán”, “cuánta/s”, “dónde”, “adónde”, “cuándo”): “¿Quién te sugirió que mientas? o ¿Cuál es tu película preferida?

En las interrogaciones directas, en idioma español, se utiliza el signo de interrogación, al principio “¿” y al final “?” de lo que constituye el objeto de la pregunta. En otros idiomas solo se usa el signo al final (alemán, italiano o inglés). Las interrogaciones indirectas no llevan signos de interrogación: por ejemplo: Me gustaría conocer si mañana piensas visitarme.

De acuerdo a lo que se desea conocer, existen interrogaciones disyuntivas, que pretenden se realice una elección entre dos o más opciones: ¿Tienes hambre o sed? ¿Quieres salir a pasear o quedarte en casa? Otras interrogaciones encierran una consulta: ¿Sabes quien fue el Libertador de América? Otras se hacen sin aguardar respuesta, para enfatizar una idea o por ser imposible la respuesta a la pregunta. Éstas se denominan interrogaciones retóricas: ¿Existe un ser más lindo que tú? ¿Puede no existir Dios, ante tanta maravilla creada? Es muy frecuente su uso como recurso literario.