Concepto de crucifijo

La palabra crucifijo se derivó del latín “crucifixus”, siendo el participio del verbo crucificar (del latín “crucis” en el sentido de cruz, más el verbo “facere”, que se traduce como hacer: crucifijo significa crucificado.

La crucifixión fue común en la antigüedad como medio de ejecutar condenas a pena capital, usado por los pueblos del Mediterráneo, entre ellos los romanos, hasta el siglo IV. A esta condena, que consistía en clavar al reo a maderas dispuestas en formato de cruz, hasta que se produzca su muerte, fue sometido Jesucristo cuando contaba con aproximadamente 33 años, según es relatado en los Evangelios.

A la imagen en formato tridimensional de Jesús crucificado, es a lo que se denomina crucifijo, y es común verla en los países cristianos, en iglesias o edificios públicos, siendo muy abundante en el arte cristiano. El crucifijo es un símbolo de adoración para el cristianismo, utilizada especialmente en la Santa Misa.

Sin embargo, su uso recién comienza a aparecer tímidamente en edificios públicos a partir del siglo V (recordemos que fue en el siglo IV cuando el cristianismo es oficializado como religión del Imperio Romano, y antes los que profesaban esa fe eran perseguidos). De esta época data un Cristo en Roma, tallado sobre marfil, en el relieve de la puerta de madera de la Basílica de Santa Sabina que fue construida por el sacerdote dñalmata Pedro de Iliria. Allí aparece Jesucristo clavado en la zona de las manos.

Cristo se muestra en los crucifijos, con los brazos en posición horizontal, siguiendo la línea de la cruz, variando el modo de su representación en el siglo XIII. Antes de esta fecha, Cristo aparece vivo y contento, victorioso, con una corona triunfal, representándolo como vencedor de la muerte y la injusticia; pero luego del siglo XIII se lo muestra sufriendo y clavado a la cruz, coronando su cabeza espinas que lo lastiman, y con el título I.N.R.I. Con el surgimiento del protestantismo y su rechazo a las imágenes el crucifijo quedó vinculado al catolicismo.

En los países católicos es común que existan crucifijos no solo en las iglesias sino en escuelas u hospitales públicos, lo cual está siendo cuestionado, en virtud de que allí concurren personas de todos los credos, y muchos Estados han sancionado leyes que dispusieron su retiro.