Concepto de cúpula

La palabra cúpula, procede del latín “cúpula”, de “cupa”, en el sentido de “copa”, de donde pasó al italiano como “cupola”, pues se trata de un elemento usado en los techos de los edificios, que tiene el formato de una copa invertida o bóveda, en forma de hemisferio. También se las conoce como “domo” o “calota”.

En general, para pequeñas extensiones, se construyen, levantado hiladas de mampuestos de modo sucesivo, que se van cerrando hacia el centro, como las de los esquimales cuando hacen sus iglús. Sin embargo, las verdaderas cúpulas se integran con dovelas, piezas en forma de cuña, que conforman el arco, con una clave superior tridimensional.

Las cúpulas, por su formato, deben resistir los esfuerzos horizontales, y por ello deben emplearse materiales con resistencia a la tracción, para lo cual se fueron ideando estrategias a lo largo del tiempo, siendo los romanos los que se destacaron en su empleo. El Panteón de Agripa, antiguo templo de forma circular, ubicado en la ciudad de Roma, de inicios del siglo II, es un ejemplo elocuente de ello, siendo la cúpula, semiesférica, de hormigón, con cascotes de tufo y escoria volcánica, con un óculo o abertura central, por donde ingresa la luz. El diámetro del círculo interior y la altura al óculo es de 43 metros.

La técnica en la fabricación de cúpulas se perfeccionó en el Imperio Bizantino, siendo ejemplo de ello, la iglesia de Santa Sofía, mandada a construir en el siglo VI, por el emperador Justiniano I, ubicada en Constantinopla, en la acrópolis de la antigua Bizancio, habiéndose encargado la obra a Isidoro de Mileto y Antemio de Trales. Tiene una cúpula central, de 56,60 metros de altura y su diámetro es de 31,87 metros, sin base cilíndrica, apoyándose en cuatro pechinas, piezas triangulares, que transfieren el peso de la cúpula a cuatro puntos, como si fuera cuadrada; y en cuarenta contrafuertes que demarcan el perímetro, y que están separados por cuarenta ventanas.

La cúpula fue, también muy valorada en el islamismo, al igual que el arco y la columna, pudiendo nombrar como ejemplo, a la Cúpula de la Roca, de estructura octogonal, cubierta por un domo, que data de fines del siglo VII y fue mandada a construir por el califa Abd al-Malik, en Jerusalén, siendo un lugar de culto. Su nombre se debe a que cubre la roca, de donde Mahoma habría ascendido al cielo. El domo tiene un diámetro de 21,37 metros, y está apoyado sobre un tabor circular, que, a su vez, se sostiene con cuatro pilares y doce columnas.

Pocas son las grandes cúpulas del medioevo, pero, con el desarrollo urbano de fines de esta etapa y en la modernidad, vuelven los edificios con cúpulas, lo que se intensifica en el Barroco, especialmente en Londres y parís.
A partir de 1960, el arquitecto italiano Pier Luigi Nervi empleó las cúpulas de hormigón armado, al perfeccionarse la industria del acero, pudiendo colocarlas sin apoyos intermedios.

Por extensión se le dice cúpula al conjunto de personas que ejercen el liderazgo de una entidad, como por ejemplo, cuando hablamos de la cúpula sindical.

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