Concepto de fanfarria

La palabra fanfarria reconoce su origen en el árabe “farfar”, participio del verbo fanfarrear, que significa realizar acciones o gestos de arrogancia y presunción, por eso se le dice fanfarrón, a aquél que se jacta de sus virtudes, sean reales o no; siendo, por extensión, aplicable a aquello que es muy ruidoso, y que con ello atrae la atención; o a aquello que se publicita o se presenta, con estridencia y colorido.

Ejemplos de uso: “La comparsa de carnaval hizo su aparición con gran fanfarria, en un despliegue de música y colorido”, “El hombre se viste, habla y se mueve, con gran fanfarria, llamando la atención por su extravagancia”, "No hagas tanta fanfarria por tu pequeño triunfo, aún te queda mucho por demostrar" o “Es tan vanidoso que habla de sí mismo con una fanfarria que realza sus cualidades e inventa otras, que no posee”.

Las fanfarrias son piezas musicales breves, pero de gran sonoridad, lo que se logra usando instrumentos de viento metálicos, y de percusión, especialmente trompetas y trombones. Son utilizadas, las fanfarrias, en fiestas populares, en desfiles o actuaciones militares (ecuestres o no) y en actos ceremoniales, especialmente entre los miembros de la realeza. No se usan instrumentos de madera, ni saxofones ni flautas, entre otros que se descartan.

En el mundo antiguo, se usaban en Grecia, unas especies de trompetas, de tubo circular, llamadas cornú, que podían considerarse, que, tocadas en conjunto, con objetivos militares, formaran fanfarrias, y en la Roma antigua, también las fanfarrias integraron las acciones militares y acompañaron las luchas de gladiadores. En la Baja Edad Media, los torneos entre caballeros, fueron el ámbito donde las fanfarrias se desplegaron en todo su esplendor, práctica que se extendió hasta el siglo XVI, usándose, especialmente, en oportunidades tales, como las coronaciones, nacimientos o bodas reales; o para recibir mandatarios extranjeros o en celebraciones religiosas. Los siglos siguientes, ya sin caballeros, no olvidaron las fanfarrias, para ocasiones similares.

Entre los principales exponentes modernos, podemos mencionar al compositor estadounidense, Aarón Copland (1900-1990) autor de “Fanfarria para el hombre corriente” obra estrenada en1942, como homenaje a los aliados de la Segunda Guerra Mundial, contando con tres trompetas, tres trombones, una tuba, un timbal y un gong; y al condecorado músico y compositor español, Carles Santos Ventura (1940-2017) autor de la “Fanfarria Barcelona 92”, con la que se dio apertura a los juegos olímpicos de ese año, donde 74 músicos tocaron trompetas y tambores.