Concepto de cerco

La palabra cerco es el resultado del verbo cercar, que procede etimológicamente del latín “circare”, a su vez de “circus”, en el sentido de círculo. Un cerco es la delimitación que se hace de un terreno, rodeándolo, para determinar a quién le pertenece, y ponerlo a resguardo. Pueden emplearse diferentes materiales para hacer un cerco, como alambres, ladrillos, maderas, plantas, etcétera. Algunos cercos perimetrales son electrificados, con una carga eléctrica baja, para disuadir a los delincuentes, pero, en caso de provocar daños a terceros, genera responsabilidad en quien lo instaló. También puede hacerse un cerco con personas que se agrupan para proteger un lugar, impidiendo el acceso.

Ejemplos: “Hice un cerco de material en mi jardín, para que los perros no pueden tener acceso a las plantas”, “El gato de mi vecino, salta el cerco e ingresa con habitualidad en mi patio”, “Haré un cerco vivo, con pequeños arbustos, para separar el huerto del jardín”, “Hare un cerco alrededor de la piscina, para evitar accidentes con los niños” o “Los guardias hicieron un cerco alrededor del delincuente, pues la gente quería hacer justicia con sus propias manos”.

Cerco es también sinónimo de asedio, que es un bloqueo hecho por soldados a una plaza enemiga, a fin de debilitarla, y luego atacarla, lo que se hacía generalmente, cuando se trataba de ciudades o fortalezas amuralladas.

En el cristianismo, se conoce como el “cerco de Jericó” al rezo del Rosario ante el Santísimo Sacramento, lo que se hace, tradicionalmente, durante siete días, de forma ininterrumpida, rezándose diez pasos cada día, y el paso 8, siete veces el último día. Se pide a través de este rezo, una gracia especial y trascendente, como por ejemplo, la sanación de una enfermedad grave o la concreción de un proyecto muy anhelado. El origen de este tiempo de súplicas, es bíblico, siendo Jericó la primera ciudad que necesitaban conquistar los hebreos en su travesía a la Tierra Prometida. Para poder vencer la resistencia de esta ciudad amurallada, y por orden divina, marcharon durante siete días alrededor de ella, dando una vuelta cada día, y el séptimo día debían marchar siete veces, y hacer sonar las trompetas, logrando que los muros, que parecían invencibles, cedieran.

En el Cine, “El cerco” es una película dramática, de coproducción entre Argentina y Francia, que se estrenó en blanco y negro, en el año 1959, con guion y dirección de Claude Boissol.

El director de teatro y dramaturgo español, José Sanchis Sinisterra, escribió la obra “El cerco de Leningrado” que fue estrenada en el año 1994, en el Teatro de Baracaldo.

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