Concepto de cerradura

La palabra cerradura se originó en la unión del verbo cerrar, del latín “serare”, en el sentido de ocluir o cerrar, vinculado con “sera” que designaba una barra usada para impedir la apertura de puertas, a lo que se añade el sufijo “dura”, del latín “tura”, que, en este caso, alude un instrumento. Por ende, una cerradura es un instrumento que se utiliza para cerrar algo.

Todo aquello que sirva para cerrar puede llamarse cerradura, como el caso del vallado de un terreno, o la cerca que demarca los límites de un inmueble, por ejemplo: “Realicé una cerradura de mi jardín trasero, poniendo un cerco de alambres para que mi vecino no lo use como parte de su propiedad”.

Sin embargo, el uso más frecuente de cerradura, es para nombrar aquel artefacto que se coloca en muebles que pueden abrirse, como puertas, ventanas, cajones, cajas de seguridad, etcétera, para poder mantenerlos cerrados. Consiste en un mecanismo, que, para lograr abrirlo, necesita de una llave particular y única a esa cerradura, que se coloca en un agujero, llamado ojo de la cerradura, y se gira, en sentido de las agujas del reloj para cerrarla, y en sentido contrario, para abrirla. Las llaves, que son hechas de material resistente y duro, siendo las primeras de hierro y bronce, y luego de acero, en la actualidad, se hacen para mayor seguridad, en algunos casos con doble paleta, y pueden ser reemplazadas para hacerlas más eficaces contra robos, por cerraduras de apertura magnética, que logran abrirse apoyándolas, o usarse, con el mismo fin, tarjetas plásticas, que se deslizan por una ranura.
Las cerraduras en forma de pestillos y trabas con palos, se han usado desde tiempos remotos para resguardar la intimidad y proteger posesiones que las personas consideran valiosas, aunque las que hoy conocemos como llaves metálicas, datan del siglo XVIII, perfeccionándose en el siglo XIX, cuando Linus Yale, fabricó cerraduras con combinación.

Ejemplos de uso: “No dejes tu puerta sin cerradura, puede ingresar cualquiera a tu casa y eso es muy peligroso”, “Coloqué una cerradura en el cajón del escritorio donde guardo documentos importantes” o “Hice colocar una cerradura en la ventana pues el vidrio podía abrirse con facilidad, si no tenía alguna traba”. Las personas que tienen el oficio de fabricar cerraduras y llaves se conocen como cerrajeros.

Por extensión, se aplica simbólicamente a los sentimientos: “No dejes tu corazón sin cerradura, si confías demasiado, hay muchas personas que podrían lastimarte” o “Puse una cerradura en mi alma para que no me afecten las críticas maliciosas”.