Concepto de confiscación

La palabra confiscación, alude a la acción y al resultado de confiscar, del latín “confiscare”, término integrado por el prefijo de unión, “con”, y por “fiscus”, que designa al Fisco o Erario público (patrimonio del Estado).

La confiscación, es la apropiación de bienes por parte del Estado, en ocasiones, establecida como remedio ante situaciones de crisis, siendo, en este caso, no reconocida en principio como confiscación, pero sí considerada tal por la población, la que puede recurrir a la vía judicial, para denunciar el hecho confiscatorio, en el que no se debería haber ocurrido, como sucedió con el denominado “corralito financiero” de 2001, establecido por un decreto de necesidad y urgencia en Argentina; o, en casos mucho más perversos, establecida por gobiernos autoritarios y genocidas, como ocurrió en la Alemania nazi, donde se le confiscaron los bienes a los judíos, por decreto del 3 de octubre de 1938, entre las muchas medidas tomadas en su contra, que no solo acabó con sus patrimonios sino también con sus vidas. Obviamente en el momento de proceder a la confiscación, el Estado busca excusas, a modo de justificación, y no la tipifica como tal a su conducta, ya que la confiscación de bienes, impuesta por el Estado, está en general, prohibida.

El artículo 17 de la Constitución Nacional de la República Argentina, declara la inviolabilidad de la propiedad privada, exponiendo como única razón para proceder a su privación, la existencia de una sentencia legalmente impuesta. Establece que la confiscación de bienes, será definitivamente borrada, del Código Penal argentino.

En igual sentido se expiden todas las constituciones de los países capitalistas, pues ellos reconocen el derecho a la propiedad privada.

En los países comunistas, al no reconocerse la propiedad privada como derecho natural, y considerar que la propiedad de los medios de producción es originada a partir de la explotación obrera o campesina, el comunismo admite la confiscación de bienes pertenecientes a los dueños de las fábricas, o de grandes hacendados, a efectos de lograr la igualdad social, y establecer la dictadura del proletariado.

A diferencia de la confiscación, el decomiso, implica el traspaso al Tesoro o Erario público, de bienes de los particulares mal habidos o usados para cometer un delito, que no reciben, a cambio, ninguna contraprestación económica, como consecuencia de una condena penalmente impuesta, siendo un remedio legal, por ejemplo, cuando se decomisan artículos de contrabando, botines de un atraco, armas con las que se cometió un delito o cuya tenencia no estaba permitida, etcétera.