Concepto de correccional

La palabra correccional se integra con el término corrección, del latín “correctio”, formado por el prefijo global “co” y por “rectus” en el sentido de “recto”, más el sufijo de pertenencia, “al”.

Correccional es entonces lo relativo a aquello que tiende a enderezar algo, para que se encamine en el recto sentido, especialmente aplicado a las conductas.

Se le dice correccional a las dependencias estatales donde se intenta que la persona que ha cometido un acto ilícito pueda rehabilitarse y reinsertarse, luego de cumplido cierto tiempo, a la sociedad de modo positivo. En general se diferencia un correccional de una prisión pues estas últimas se destinan a quienes cometen delitos más graves. En realidad cualquier establecimiento carcelario, debe tener una misión correccional, enseñando a los privados de libertad el modo de cambiar su conducta, a través del estudio, el trabajo y el diálogo.

Se consideran delitos correccionales, a diferencia de los crímenes, a aquellos que no afectan al orden público y por ende, son de instancia privada, no pudiendo el juez o el fiscal actuar de oficio. Entre ellos están la violación de secreto profesional, las calumnias e injurias o el incumplimiento de los deberes de asistencia familiar.

Dentro del sistema carcelario, hay establecimientos correccionales especiales, como los destinados a menores de edad, que deben reunir las condiciones adecuadas para su etapa de vida, en pleno desarrollo físico y mental. La Convención sobre Derechos del Niño, en su artículo 40, establece que privar de libertad a un niño, en los llamados reformatorios, correccionales de menores o centros de internamiento de menores, debe ser el último recurso para usar. Se debe tener en cuenta la edad del niño, fijando una edad mínimo, por debajo de la cual, se considerará que no pudo comprender la criminalidad de su accionar. El fin correccional es tratar de que se reintegre constructivamente a la sociedad. La mayoría de los países de occidente, cuentan con un régimen penal juvenil para estos casos. En Argentina, por ejemplo, un menor es punible, a partir de los 16 años, en Suecia a partir de los 15 años y en Inglaterra desde los 10 años, aunque diferencia el tratamiento, siendo a partir de los 15 años considerados jóvenes y entre los 17 años y los 20, como semi-adultos. En Estados Unidos, muchos niños son juzgados como adultos, pues este país no ratificó la Convención sobre Derechos del Niño.

En cuanto a los correccionales de mujeres, han seguido al modelo patriarcal, por lo que en un principio, tomando el caso de Argentina, se intentó que las mujeres entre los siglos XIX y principios del XX, que habían infringido la ley penal, fueran corregidas en un sentido moral, ya que la mayoría eran autoras o partícipes de delitos menores, y su número era escaso en comparación con la tasa de delincuencia masculina, quedando a cargo de ellas, las órdenes religiosas católicas, enseñándoles sobre las tareas hogareñas, para ser buenas esposas y madres, más que para incorporarse al mercado laboral. Fue la Congregación del Buen Pastor de Angers la que se encargó de “corregirlas” entre los años 1880 y 1970, en varias ciudades argentinas, aunque en 1933 se había creado un Patronato de Recluidas y Liberadas, que intentó que se enseñara también a las mujeres un oficio, aunque la Congregación jamás aceptó estas directivas. En 1970 con el surgimiento de la guerrilla, el Estado se encargó de los correccionales femeninos, ya que eran ahora vistas, estas presas políticas, como una amenaza al orden social. En 1978, se trasladaron a todas las mujeres que permanecían en la Congregación del Buen Pastor, al Penal para mujeres de Ezeiza, bajo la órbita del Estado.

En el “Cine”, “Correccional de mujeres” es una película policial argentina del año 1986, que dirigió Emilio Vieyra. El argumento gira en torno a cuatro mujeres que sufren malos tratos en un centro de detención, que también será un lugar vinculado a la prostitución y trata de mujeres.

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