Concepto de matriarcado

La palabra matriarcado está integrada por “māter”, término latino que significa “madre”, y “archein”, palabra griega que se traduce como “gobernar”. Literalmente puede decirse que el matriarcado es un gobierno de mujeres, a diferencia del patriarcado, donde el poder es ejercido por hombres.

En el matriarcado las líderes familiares y políticas son del sexo femenino, hecho que es difícil de encontrar en las sociedades de todos los tiempos, donde el varón ha tenido un poder preeminente, y la lucha de las mujeres por conquistar un lugar, especialmente en cuanto a la política ha sido constante y a pesar de los logros, aún continúa. Sin embargo, las sociedades muy primitivas podrían haber sido matriarcales, mientras que con el surgimiento de los Estados, prevaleció el patriarcado.

El matriarcado consiste en que el poder y la autoridad está en manos de mujeres, por lo que no debe confundirse con el matrilinaje, donde es la herencia familiar y la posición, lo que se transmite por vía femenina.

Un ejemplo claro de matriarcado es el de la tribu de los minangkabau, donde según sus leyes, la madre es la cabeza de familia, los bienes se heredan de madres a hijas, y son las madres las transmiten las tradiciones (Adat). Pero no solo se restringe su poder al ámbito privado familiar, sino que a nivel público, las madres se reúnen mensualmente para lograr acuerdos interfamiliares convocadas por la Bundo Kanduang (nuestra madre) mujer sabia, que además de tratar problemas de la tribu les enseña el Adat, para que respeten las costumbres ancestrales de cómo preparar por ejemplo, una boda o los funerales. Esta tribu está ubicada en Indonesia, al oeste de la isla de Sumatra. Su población asciende a cuatro millones de habitantes.

El historiador, jurista y antropólogo suizo, Johann Jakob Bachofen (1815-1887) tituló a su obra “Matriarcado”. Asocia el matriarcado a los tiempos donde prevalecía el mito y la irracionalidad, ideas asociadas al culto de la fertilidad. Eran grupos anteriores a la monogamia, donde se desconocía la paternidad, y por ello las mujeres eran las únicas que engendraban a los nuevos miembros de la comunidad. Para este autor son las mujeres la verdadera fuente religiosa y moral de las sociedades.