Concepto de licitación

La palabra licitación, del latín “licitationis”, se derivó del verbo “licitari” en el sentido de ofrecer algo a la venta, y de “licere”, con el significado de “permitir”. Una licitación implica, por una parte, poner bienes en subasta pública, para adjudicárselos a quien ofrezca el mayor valor. El Estado, ya, desde la antigua Roma, vendía en subasta pública a los esclavos obtenidos en sus campañas militares; y en el siglo VI, el emperador Justiniano, generalizó la venta pública de bienes para todos los que pertenecieran al fisco, extendiéndose luego, a las contrataciones públicas.

Por otra parte, las licitaciones, son el recurso para contratar servicios al que optan las empresas o instituciones públicas o privadas, para otorgar la concesión de una obra o servicio o para realizar adquisiciones de productos, analizando diversas ofertas, que se presentan ante el pedido formulado de modo público; obteniendo la licitación, mediante el proceso de adjudicación, el que se ajuste a lo requerido en el pliego de condiciones, y brinde las condiciones más favorables.

Se trata de un contrato, por lo cual, tanto el que llama a licitación como quien se presenta como postulante, se comprometen a respetar los términos fijados en el pliego de condiciones.

Si no hay oferentes o si ninguno reúne los requisitos, la licitación se declara desierta.

Cuando desde el Estado se necesitan realizar contrataciones, ya sea para comprar insumos, mercaderías, contratar servicios para la realización de obras públicas, u otros, para el interés general, puede hacerse de modo directo, en casos de urgencia, de seguridad nacional o de haber una sola posibilidad de satisfacer la necesidad; pero, en la generalidad de los casos, legalmente, se impone que se deba recurrir a la licitación pública, destinada a que cualquier persona física o jurídica presente sus ofertas, en sobre cerrado, o en algunos casos se permite por correo electrónico, de acuerdo a un pliego de condiciones, que debe hacerse saber, para evitar favoritismos. En las licitaciones restringidas, solo participan algunas empresas seleccionadas de modo previo.

Es común que se reciban sobornos por parte de los postulantes para ser beneficiados en la selección, sin ser los que presentan las ofertas más tentadoras, lo que constituye un grave delito.

También es un hecho ilícito peticionar servicios o comprar productos innecesarios, con el fin de obtener beneficios personales, y no con el objetivo de lograr el bienestar general.