Concepto de querella

En términos generales se llama querella a toda discusión o pelea. Así se habla de querella entre amigos, o entre compañeros o entre familiares. Etimológicamente proviene del latín “querela” que significa pleito, lamento o queja.

Ejemplos: "Los dos amigos iniciaron una querella porque se enamoraron de la misma mujer", "Es común que existan querellas entre los niños pequeños cuando se disputan los juguetes" o "Dos conductores tuvieron una querella cuando casi colisionan".

En el mundo del Derecho

En el Derecho Procesal Penal, la querella, es la acción que posibilita al sujeto activo o víctima de un delito penal, perseguir la condena del delincuente que le ha ocasionado un daño. Es formal, y debe efectuarse de acuerdo a las normas procesales. Es lo que en sede civil se denomina demanda. Quien presenta la querella ante Juez competente se llama querellante, y quien resulta demanda es el querellado.

Para constituirse en querellante de un proceso, se debe tener capacidad, legitimación y ser admitido en esa calidad por resolución judicial. Se trata de delitos privados, por ejemplo, puede iniciarse una querella por calumnias o por injurias. Puede optarse entre ejercerla o no, y puede desistirse de ella en cualquier estado del proceso.

El artículo 7 del Código Procesal Penal argentino establece, que, en forma de querella, deben entablarse los delitos de acción privada, a los que diferencia de los dependientes de instancia privada, que exigen la denuncia previa ante autoridad competente, y de los de acción pública, que podrán ser iniciados de oficio por el Ministerio Público Fiscal, que no pueden interrumpirse ni dejarse de lado, antes de la sentencia.

La Querella de las Investiduras

La querella de las investiduras sucedió entre los años 1073 y 1122, y fue un conflicto entre pontífices y emperadores, por los nombramientos eclesiásticos. El Papa Gregorio VII se enfrentó con respecto a este tema con el emperador de Alemania, Enrique IV, ya que éste no quería renunciar a proceder a dichos nombramientos, y declaró al Papa, usurpador, mientras el Papa, que había emitido un dictamen, donde establecía la absoluta supremacía del Papa sobre el poder temporal, respondió excomulgándolo y destituyéndolo, ante lo cual, el emperador le solicitó al Papa su perdón. Sin embargo, vuelto a Alemania, al conseguir apoyo, nombró como antipapa, a Clemente III. Esto terminó en una querella sangrienta, que recién concluyó con la asunción del Papa Calixto II, y la firma del Concordato de Worms (1122) que separó los poderes del Papa y los emperadores.