Concepto de agobiado

La palabra agobiado es el participio del verbo regular, pronominal y de primera conjugación, agobiar, que `procede etimológicamente, de latín “gibbus” que se traduce como giba o joroba, denotando, estar agobiado, sufrir un peso, tan grande, que parecería cargarse con una joroba.

La persona o animal que se encuentra en ese estado de agobio, siente que está agotado, lo que le provoca una sensación de angustia, sofoco y pesar. Las causas pueden ser naturales, como el exceso de calor o una enfermedad; o humanas (cuando alguien realiza por decisión propia o por mandato de un tercero una actividad física o intelectual demasiado exigente) y son relativas a cada ser que las debe soportar; ya que no es lo mismo, por ejemplo, encargarle a un niño o niña adolescente que ordene su cuarto y lo barra; que ordenarle esa tarea a uno de 5 años. Además, también varía, de acuerdo a la contextura física de cada uno, a su salud física, a su fortaleza espiritual, a su sensibilidad etcétera.

Pueden también agobiar las responsabilidades, las penas, los lamentos de otros, las conversaciones tediosas, el mal humor ajeno, etcétera, cuando persisten en el tiempo, y generan estrés.

Estar agobiado, es una sensación desagradable; que puede darse, también, sin motivos, cuando el sujeto sufre de depresión o tiene alguna enfermedad, como anemia o hipotiroidismo.

Ejemplos de uso: “Estoy agobiado pues me levanto temprano para ir a trabajar, y tengo un bebé de meses, que llora casi toda la noche”, “Me agobia que mi suegra venga todos los días y converse sin parar, sin dejarme hacer las cosas que me gustan”, “Estoy entrenando para una maratón, y son tantas horas, que me siento agobiado”, “El pobre caballo, tira del pesado carro, y se nota en su andar que está agobiado”, “El calor de este verano me parece más intenso que de costumbre, y me está agobiando” o “Consultaré a un médico pues descanso bien, pero, me siento agobiado, y siempre quiero ir a la cama”.

En los humanos, puede reducirse el agobio, con técnicas de relajación, yoga, manejar mejor los tiempos, priorizarnos, y no dejarnos ganar por el ritmo frenético de las grandes ciudades, que parece obligarnos a no parar nunca. Pensar en cambiar el trabajo que nos absorbe y agota; las relaciones que nos hacen mal; disfrutar de las pequeñas cosas; considerar alcanzar el éxito sintiéndonos plenos y no acumulando dinero, son alternativas saludables. Por supuesto, que hay limitaciones, en ocasiones, el agobio es inevitable, cuando debemos trabajar mucho para solventar las necesidades básicas, propias o de nuestra familia; o buscar empleo intensamente cuando no se consigue, o si tenemos una dolencia que nos aqueja de modo persistente y duradero.