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Concepto de álgido

La palabra álgido es un adjetivo que procede del latín “algidus” e indica frío extremo. Aplicado en sus inicios al clima muy frío, pasó a extenderse a cualquier temperatura más allá de la normal, sea fría o cálida, para luego aplicarse a cualquier situación culminante, crítica, determinante o decisiva, ya sea biológica, histórica, política, social, económica, familiar, personal, etcétera.

Ejemplos: “En las regiones polares, el clima álgido hace que sea muy sacrificado vivir allí”, “La enfermedad está en su momento más álgido, si supera el día de hoy, habrá esperanzas para el paciente”, “La discusión llegó a su punto álgido cuando uno de los participantes comenzó a proferir insultos”, “Fue un momento muy álgido cuando el pueblo reunido en la plaza expresó a los gritos su disconformidad con el gobierno” o “La relación con mi jefe se puso álgida cuando le dije que no cumpliría la orden que me dio, pues era injusta”.

En Medicina se conoce como fiebre álgida, a aquella que es alta, y que va acompañada de escalofríos. Es grave y puede además presentar el cuadro, sudoración, delirios y convulsiones.

En el sentido del tacto existen receptores, que nos permiten reconocer si un objeto es grande o pequeño, suave o áspero, redondo o cuadrado (corpúsculos de Meissner) o su peso y consistencia (corpúsculos de Pacini) o los cambios en nuestra temperatura (corpúsculos de Ruffini) o la sensación de frío (corpúsculos de Krause). Pero también percibimos el dolor, y para esto contamos con unos receptores particulares que se denominan álgidos. Están en casi todo el cuerpo, en la profundidad de la epidermis, y son terminaciones nerviosas libres.