Concepto de cólico

La procedencia etimológica del vocablo cólico es griega. Procede de “kólikos”, término compuesto por “kolon” que se traduce en nuestro idioma como colon (en los animales vertebrados es la última porción de su intestino) más el sufijo de relatividad “ico”.

Literalmente, cólico, significa lo que es relativo al colon, y describe en Medicina, una patología dolorosa intestinal, caracterizada por retorcijones, y en general va acompañada de diarrea, náuseas y vómitos. Son dolores que luego de alcanzar su punto más álgido se alivian, pero al poco tiempo vuelven a aparecer. Se alivian con antiespasmódicos. Las causas son diversas: comer apresurado, exceso de grasas, de café, el estrés, padecer de colon irritable, las infecciones e inflamaciones intestinales etcétera. En los primeros meses de vida, es muy frecuente que los lactantes de menos de tres meses presenten cólicos al atardecer, y hace que los bebés lloren mucho.
No todos los cólicos abdominales tienen origen en problemas del intestino; los dolores menstruales o los de la endometriosis, suelen sentirse como cólicos.

El cólico renal o nefrítico es una gran intensidad, y se produce generalmente por la presencia de cálculos (material sólido que se forma en el conducto urinario, por sustancias que se hallan en la orina) y que causan obstrucción. El inicio del dolor, tipo presión, es en la parte inferior de la espalda y que luego se irradia. Afecta aproximadamente a un 4 % de la población adulta, siendo más frecuente en hombres entre los 20 y los 40 años. Esto no descarta que pueda darse en otras edades, pudiendo observarse en bebés prematuros, en los primeros días de su vida. Se siente además del dolor en la espalda, también al orinar, y puede acompañarse de fiebre y vómitos.

La obstrucción en las vías biliares, también ocasionan cólicos, llamados hepáticos, y en este caso, afecta más a las mujeres. La causa en general es por comer de modo inadecuado (frituras o grasas). El dolor se presenta en la boca del estómago y el hígado.