Concepto de compostura

La palabra compostura procede del latín compositūra, y es el efecto de componer, del latín “componere”, término integrado por el prefijo de globalidad “com” y por el verbo “ponere”, en el sentido de “poner”. La compostura consiste en arreglar algo para restaurarlo o ponerlo en condiciones para su adecuado uso y provecho, por ejemplo: “Mi primo puso un taller de compostura de calzados y deja los zapatos como si fueran nuevos”, “La compostura de mi reloj no será fácil pues tuvo varios golpes” o “La compostura de mi televisor me costó mucho dinero ya que estaba muy dañado”. Las cosas se dañan por el uso y el paso del tiempo, por lo cual es necesario realizarles composturas.

Aplicado a una persona, la compostura puede estar referida a su arreglo personal: “Debes arreglar un poco tu peinado, ha perdido su compostura”. También puede aludir a sentirse físicamente bien, por ejemplo, al padecer cólicos intestinales o vómitos, se dice que se sufre de una descompostura. Sin embargo, por sobre todo, compostura se aplica a la mesura del carácter. Alguien pierde la compostura cuando sufre arrebatos y se deja dominar por las emociones. Quien tiene compostura es prudente, controla sus acciones y sus palabras, actuando con serenidad. Muchos pierden la compostura con facilidad y otros logran conservarla aún en las situaciones más difíciles. Ejemplos: “Mi madre perdió la compostura cuando le mostré mis calificaciones del colegio, y sus gritos contra mí eran muy fuertes”, “Cuando se enteró de la muerte de su padre, perdió la compostura y rompió en un llanto desesperado” o “Mantuvo su compostura a pesar de recibir la noticia de que lo habían despedido de su empleo, y se fue con una sonrisa”.