Concepto de amilanar

La palabra amilanar está compuesta por el prefijo “a” del latín “ad” que indica aproximación o cercanía, el sustantivo “milano” que se aplica a un conjunto de aves rapaces, pertenecientes a la familia Accipitridae, que provocan temor a sus presas, más el sufijo “ar” formador de verbos de primera conjugación. Amilanar es la acción de provocar en otro, miedo o pánico, con lo cual, el sujeto pasivo, adopta una actitud de desprotección, sumisión y entrega, pues queda paralizado y no atina a reaccionar.

El sujeto pasivo es siempre un animal o un ser humano, pues son los únicos capaces de sentir temor; pero el agente activo puede ser una cosa o una acción o suceso (natural o humano) pudiendo ocurrir la acción, de modo intencional o accidental.

En ocasiones, es la propia personalidad del amilanado, la que lo lleva a tener esa actitud sumisa y temerosa, debido a su baja autoestima.

Quien amilana ex profeso, lo hace para asustar, y con ello conseguir que el amilanado quede a su merced, para avasallar sus derechos y recibir a cambio, un rédito de cualquier tipo. En el caso de las fuerzas naturales, no hay propósito ni intención, y, por ende, existe carencia de responsabilidad.

Quien amilana o amedrenta, para conseguir un propósito, aunque sea lícito, puede incurrir en figuras delictivas y/o ser civilmente responsable por los daños y perjuicios ocasionados. Un delincuente puede amedrentar a su víctima para ponerla en estado de indefensión, pero también puede hacerlo quien reclama algo legítimo, pero sin recurrir a las vías legales, como, por ejemplo, el caso de un acreedor que amilana a su víctima con una amenaza de muerte si no le paga lo adeudado, cuando, para ello, está habilitada la vía judicial.

Ejemplos de uso: “No me dejaré amilanar por mi jefe, que pretende con sus retos, que acatemos sus órdenes insensatas”, “El hombre siempre está amilanado y cabizbajo, lo que lo predispone a abusos por parte de personas inescrupulosas”, “El cachorro se amilanó ante los ladridos de un perro adulto y se escondió detrás de su dueño”, “La fuerte tormenta, me amilanó y decidí no salir de casa”, “Padecí una enfermedad que me dejó amilanado, y me quedé en cama por una semana” o “El ladrón usó un arma de fuego para amilanar a sus víctimas, y poder así robarles sin que intenten defenderse”.