Concepto de arrebol

El origen de la palabra arrebol no es muy claro. Siguiendo a Joan Coromidas, según lo explica en su “Breve diccionario etimológico de la lengua castellana,” provendría de la palabra rubor, que, a su vez, procede del latín “rubeus” que se traduce como rubio o de cabello claro o rojizo.

Un arrebol es la tonalidad rojiza que adquieren las nubes, al verse iluminadas por los rayos solares, por refracción o reflexión de los mismos, lo que puede apreciarse al mirar el cielo en los amaneceres o atardeceres soleados, dándose con mayor habitualidad en estos últimos casos. A veces son presagio de lluvia, y de allí, el siguiente refrán “arreboles al anochecer, anuncio de agua al amanecer”.

Ejemplos: “Este paisaje me hace soñar, mirando el arrebol desde la playa”, “Le saqué una fotografía al arrebol, con su espléndida tonalidad rojiza” o “La pareja, disfrutaba de observar el arrebol mientras pensaban en sus románticos proyectos”.

Por extensión, se califica de arrebol a todo lo que tenga un color rojizo, por ejemplo: “la pudorosa niña, tiñó sus mejillas de arrebol al verse tan halagada”, “El arrebol de tu pelo tiene el encanto de las nubes, color rubí” o “El arrebol de tus labios, me recuerdan un soleado atardecer”.

En Botánica, el arrebol tajinaste, perteneciente al género Echium, es una especie vegetal, común en Tenerife (Canarias). Esta planta herbácea puede llegar a alcanzar una altura de tres metros, en el segundo de sus dos años de vida, y es una planta vivaz. Las corolas de sus flores, que pueden apreciarse en los meses de febrero y de abril, son de color blanco, y permiten la elaboración de una rica miel, característica por su suave sabor y de color sumamente claro.

En Música, el compositor argentino, Félix Armando Chávez, compuso el chamamé “Arrebol”, donde describe el momento del día donde la luz se apaga lentamente, y va quedando solo un arrebol, ese tono rojizo en las nubes, antes descripto, y, él desea, que, al llegar la noche, le traiga a su amada.