Concepto de arrumaco

Según la RAE, la palabra arrumaco, es una derivación de remoque, integrada por el sufijo de intensidad “re”, y por “mueca”, gesto que se hace para mostrar un estado de ánimo.

Puede hablarse de arrumaco, para referirnos a una demostración cariñosa, que puede incluir en los humanos, besos, caricias y abrazos, aunque esto no es privativo de las personas, sino que hay algunos animales que se hacen arrumacos, entre los de su misma u otra especie, o con los humanos. Por ejemplo, las palomas, los pingüinos, las ranas, los perros, los gatos, son solo algunos ejemplos, de animales que se hacen arrumacos.

La necesidad de afecto, y contacto físico para darlo y recibirlo, es básica entre muchos animales. En los seres humanos, es fundamental ese contacto físico cariñoso, desde que llegamos al mundo. El bebé que recibe arrumacos, calma su ansiedad y se siente más seguro, reduciendo la frecuencia cardiaca y la formación de cortisol, con lo que se estresa menos. Los arrumacos, deben acompañar el crecimiento del niño, que se convertirá así, en un adulto mucho más seguro y con mayor autoestima, al haber recibido esas demostraciones afectuosas, de sus padres y otros familiares.

Ya en la adolescencia, y, luego, en la vida adulta, los arrumacos más íntimos y eróticos, son una demostración del amor de pareja; pero también se sigue necesitando dar y recibir los arrumacos tiernos y sinceros, de otras personas queridas, como padres, hermanos, hijos, amigos, etcétera. Aunque parezca mentira, los arrumacos, ayudan a fortalecer el sistema inmunológico, y nos ayudan a soportar mejor los dolores físicos y espirituales, al darnos alegría y contención. Por supuesto, que todo exceso, puede ser dañino, y, a veces, tanto contacto físico, puede llegar a molestar.

Ejemplos de uso: “A mi cachorro le encantan los arrumacos, me pide que lo acaricie todo el tiempo”, “Necesito unos arrumacos porque me siento débil y enfermo”, “Vi a mi prima adolescente, haciéndose arrumacos, en la plaza, con un hombre mayor, así que le conté a mi tía, para que tome medidas al respecto”, “Mi novio es un poco excesivo con sus arrumacos, tanta demostración de cariño, a veces, me ahoga” o “La madre le hacía arrumacos a su pequeño para que deje de llorar”.

Por otro lado, también puede aplicarse a adornos fuera de la común, estrafalarios, que llaman la atención, por ser recargados y poco frecuentes, por ejemplo: “Te has vestido lleno de arrumacos, así que no pasarás desapercibido en la fiesta”.

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