Concepto de bauxita

La bauxita es una roca, que lleva ese nombre, pues la descubrió el mineralogista francés, Pierre Berthier en la pequeña localidad francesa de Les Baux, en la región de la Provenza, en el año 1821.

La bauxita es una roca, que se compone, fundamentalmente, de hidróxidos de aluminio, siendo por ello, la fuente más importante de la producción de aluminio. Contiene además, algo de sílice y de óxido de hierro.

La bauxita puede proceder de la modificación de rocas cristalinas que contienen abundantes silicatos o de los residuos de rocas calcáreas arcillosas. Se trata de una roca sedimentaria, que necesita para su formación de climas tropicales o subtropicales con suficiente humedad, y suelos con estabilidad tectónica y baja erosión, habiéndose formado, la mayoría, en la Era Terciaria.

La bauxita es un mineral en general blando, a veces poroso, de origen químico, que será más rojizo, cuanto más óxido de hierro contenga (estos no son las que más aluminio contienen). Si es poco el hierro, su tonalidad es grisácea, aunque puede también ser de color amarillo o café. Su dureza oscila entre 1 y 3 y su densidad relativa es de 2 a 2,55. Se lo halla abundantemente en la naturaleza (8,1 %) estando ubicado luego del oxígeno y el silicio.

Los principales países productores de bauxita, son Jamaica, Belice, Surinam, Guinea, Brasil y Australia.

De la bauxita que se extrae generalmente a cielo abierto, se obtiene la alúmina pura, que es el paso previo para obtener el aluminio, material ligero, no ferromagnético, y gran conductor de calor y electricidad, de muchísima utilidad práctica, para elaborar, por ejemplo, papel de aluminio, puertas y ventanas, espejos, latas, etcétera. En aleación, se usa para la industria automovilística y aeronáutica. Para trabajar la alúmina se requiere usar mucha energía eléctrica. El óxido de aluminio fundido, mediante electrólisis efectuada en hornos de fusión, logra descomponerse en aluminio y oxígeno.