Concepto de cadera

La palabra cadera evolucionó a partir del latín “cathedra”, que primero significó un sillón desde donde el docente impartía sus enseñanzas y luego se extendió su uso a cualquier silla. En portugués “cadeira” es silla.

En el latín vulgar se les empezó a decir “cathegra” a la parte del cuerpo que se apoya en la silla, y así, en la actualidad, la cadera, anatómicamente, es una articulación, que forma, junto a los huesos y músculos, parte del aparato locomotor, brindándole, en este caso, la posibilidad de movimiento. Por eso se trata de una diartrosis. Si fuera una articulación que no permitiera la movilidad, sería una sinartrosis. También tiene una función estabilizadora.

La articulación de la cadera, está envuelta en la cápsula sinovial, fibrosa y serosa, que sirve de unión a dos huesos, el fémur y el de la pelvis. Se inserta en el hueso coxal y en la cabeza femoral, siendo esféricas ambas superficies articulares. Una es cóncava, en la cara externa del hueso (el acetábulo) y la otra convexa (cabeza femoral). El refuerzo articular está dado, por cuatro ligamentos.

A la cápsula sinovial, la recubre, internamente, la membrana sinovial, responsable de producir el líquido sinovial, que actúa como lubricante, manteniendo húmedas las superficies articulares, fundamental en permitir el desplazamiento de los huesos involucrados.

La cadera está rodeada de músculos y recepta sangre, principalmente, de la arteria femoral.

Varias enfermedades pueden afectar a la cadera, como, por ejemplo, la artrosis, ocasionada por el deterioro del cartílago que recubre a los huesos, dolencia que puede aparecer después de los 50 años, provocando dolor, sobre todo en la ingle, y problemas en el movimiento de las extremidades inferiores, y si bien puede tratarse, es una dolencia crónica. La artritis de cadera, afecta a la articulación, tratándose de un proceso inflamatorio. Las fracturas de cadera, que son, en realidad las que ocurren en la parte superior del fémur, son más peligrosas y frecuentes en los adultos mayores que sufren osteoporosis. En los niños, puede ocurrir la displasia de cadera, que se presenta desde el nacimiento y ocurre cuando la cabeza del fémur se sitúa fuera de la cavidad cotiloidea.

En el arte, las caderas femeninas, considerando que en ellas la pelvis es más ancha, para facilitar el parto natural, han sido, tradicionalmente, expuestas como símbolo de la fertilidad.

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