Concepto de catarsis

La palabra catarsis se originó a partir del término griego “khátharsis”, y significa “purificación”. Se aplicó primero en el ámbito médico, refiriéndose a la purificación del cuerpo, para luego referirse a la purificación espiritual lograda a través de la tragedia griega, llegando a tomarse como nombre de un grupo religioso medieval (los cátaros) y luego empleada por el psicoanálisis.

En Medicina, la catarsis es la expulsión de sustancias que dañan al organismo, ya sea a través del vómito o de la deposición de heces, lo que puede lograrse de modo espontáneo o provocarse con medicinas, enemas, etcétera, purgando el cuerpo de aquello que lo daña.

En la tragedia griega, según Aristóteles, en su obra “La Poética”, los espectadores purifican su alma, al proyectar sus propios vicios y pecados, especialmente el de la soberbia, en los personajes de la obra, viendo como reciben su castigo, que no les resulta directamente impuesto, pero les servirá, a través de las emociones que experimentan (de miedo, compasión, piedad, angustia) para repensar su conducta y evitar las consecuencias que sufrieron los protagonistas.

En el Psicoanálisis, la liberación de hechos traumáticos reprimidos en el inconsciente, es lo que se denomina catarsis, lo que resulta de un proceso de análisis psicoanalítico, que generalmente demanda mucho tiempo, para poder hacer conscientes esas vivencias, que pueden aparecer a través de actos fallidos, de sueños, de asociaciones libres, etcétera, y que, al poder verbalizarlos, a través de la terapia, el paciente logra mejorar su estado anímico.

Por extensión, también se dice “hacer catarsis” cuando en un grupo, sin la presencia de ningún psicólogo, las personas hablan de sus problemas, para poder liberarse de la angustia que les provocan, por ejemplo: “Nos reunimos todos los médicos del hospital, y hablamos sobre nuestros problemas laborales diarios. Si bien no resolvimos mucho, la catarsis nos sirvió para sentirnos más acompañados y ver que todos sufrimos cosas parecidas”.

entre los pueblos antiguos, los cátaros, se llamaron a sí mismos de ese modo, pues se consideraban puros. También se los conoce como albigenses. Pertenecían a un movimiento religioso nacido en el siglo XII, pero que se consolidó a partir del siglo XII. Diferenciaban entre el Bien y el Mal, el primero como obra de Dios, y el segundo de Satanás, y consideraban a Cristo como un enviado de Dios, pero no como su Hijo. Despreciaban los bienes materiales pues le pertenecían a Satanás. Negaron los sacramentos y creían en la reencarnación. El Papa Inocencio III, en el siglo XIII, organizó una cruzada en su contra.