Concepto de cenestesia

La palabra cenestesia, se compone de los siguientes términos tomados de la lengua griega: κοινός (léase “koinós”) que se traduce como "común" y αἴσθησις (aísthesis) en el sentido de "sensación".

Es que la cenestesia es la percepción de lo que ocurre en el interior de nuestro cuerpo, donde están nuestros órganos internos. Significa una toma de conciencia de lo que ocurre por dentro de nuestro propio cuerpo, de modo independiente a los sentidos del gusto, olfato, oído, vista y tacto.

Se trata de una síntesis de sensaciones, que no se localizan en un lugar preciso, y se perciben de modo simultáneo, especialmente procedentes de los órganos torácicos y abdominales. Son percepciones vagas, difusas, que nos permiten reconocer que hay algo dentro nuestro, aunque no podamos ni verlo ni tocarlo. Se trata de “sentir nuestro cuerpo”, cosa bastante olvidada en la modernidad, donde la productividad es lo que manda, y el cuerpo debe resignarse a ser un instrumento de trabajo, sin dejar tiempo para advertir sus demandas y necesidades. La expansión y avance tecnológico también ha reducido al hombre a ser operador de máquinas, sin darle tiempo, ni siquiera para advertir a veces lo que sucede en el exterior de su cuerpo, y, con más razón, en su interior.

La cenestesia es un concepto vinculado estrechamente con la kinestesia, que son las sensaciones de movimiento que logramos percibir cuando estimulamos nuestros músculos y articulaciones. La aptitud de cerebro de conocer la posición de cada parte del organismo interno y lo que allí sucede se conoce como propiocepción. En el cerebro es donde son procesados los mensajes que envían las articulaciones y los músculos. La propiocepción permite que se tomen decisiones inmediatas y automáticas, planifica la acción motora, coordina las acciones y permite el equilibrio físico y emocional.

Históricamente, la conciencia del interior de nuestro cuerpo, se ha considerado en relación con la sexualidad.

Es recién a fines del siglo XIX cuando se empiezan a hacer hallazgos sobre el tema. Por ejemplo, el neurólogo británico Henry Head (1861-1940) describió dos tipos de sistemas sensitivos, uno superficial, el epicrítico; y otro profundo, el protocrítico. Sostuvo que en el cerebro hay una representación espacial del cuerpo, donde se referencian las sensaciones.

Las técnicas de meditación ayudan a tener un contacto con nuestras sensaciones internas.

El filósofo francés Gabriel Marcel (1889-1973) introdujo la noción de “cuerpo sujeto”, que es como se lo percibe por el propio individuo que lo porta, y otra como objeto, que es cómo lo perciben los demás, teoría que debió abandonar cuando reconoció que se trataba de un “callejón sin salida”.

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