Concepto de somatizar

La palabra somatizar se formó a través de los siguientes términos de origen griego: “soma” que significa cuerpo e “izein” que remite a la acción de convertir.

El ser humano no es solo cuerpo ni solo mente, entre ambas partes existe una conexión intrínseca esencial. Cuando por alguna causa una de ellas se enferma o sufre, la otra también siente el impacto y responde en consecuencia. Todos hemos sentido a veces un fuerte dolor en alguna parte de nuestro cuerpo que nos impide pensar con claridad o disfrutar; y viceversa, cuando estamos estresados, ansiosos o angustiados el cuerpo también se ve afectado.

Somatizar es la respuesta orgánica o la manifestación física de nuestro mundo interior, cuando éste no es el quisiéramos, y así aparece la enfermedad como respuesta y medio de lograr la sanación.

Los síntomas orgánicos que pueden presentarse como respuesta o somatización de alguna dolencia psíquica pueden incluir entre los más comunes, mareos, problemas digestivos, dolor de cabeza, de espalda, afonía, ceguera temporal, picos de presión y disfunción eréctil. En todos los casos no se descubre ninguna causa orgánica que los provoque.

Ejemplos: “Temblé de miedo cuando descubrí que la puerta de mi casa se abría de repente. Un sudor húmedo y frío me recorrió el cuerpo y mi corazón latió con rapidez. Si bien el delincuente escapó sin hacernos nada, ahora cada vez que estoy sola en mi casa siento mareos y dolor de cabeza” o “Al enterarme de la muerte de mi padre mi presión trepó de repente”.

El paciente sufre realmente los trastornos que manifiesta, pues su producción no es voluntaria sino inconsciente. El tipo de personalidad influye mucho en la somatización.

Cuando la afección se torna crónica, ya se trata de un trastorno de somatización e involucra al menos dos partes del cuerpo. Antiguamente se lo conocía como histeria, y fue Freud quien la atribuyó a vivencias pasadas y reprimidas.