Concepto de septicemia

La palabra septicemia, de uso en medicina, es un neologismo integrado por las siguientes palabras griega “sispsis” que significa putrefacción, “hema” que se traduce como sangre, más el sufijo de cualidad “ia”.

Se trata de una infección sanguínea, secundaria, provocada por bacterias (especialmente los estreptococos, los estafilococos y los colibacilos) que han invadido, localmente alguna parte del cuerpo y luego la infección se extiende, generalizándose. Es potencialmente mortal. Su evolución es rápida y altera las funciones orgánicas, hasta el estado de shock, y el sistema inmunológico no es capaz de combatir la infección, o la respuesta es tan exagerada que termina impactando negativamente en los órganos del cuerpo en general. Por año unas ocho millones de personas en todo el mundo fallecen de este mal. Los que tienen un sistema inmunológico debilitado son los que padecen las consecuencias más adversas. Las de origen abdominal o pulmonar son las más propensas a ser graves, con respecto, por ejemplo. a las urinarias. Nombres alternativos: bacteriemia o toxemia.

Son síntomas de septicemia, la fiebre alta, escalofríos, erupciones cutáneas, pulsaciones rápidas (mayores a 90 por minuto) y los glóbulos blancos se presentan muy elevados al conteo. Luego la presión baja, la piel se vuelve azulada (cianosis) aparecen los escalofríos y la fiebre baja de modo brusco. Puede iniciarse por una infección pequeña, como puede ser en una lastimadura o en una muela, o por una infección urinaria, o en los huesos, o una neumonía, o quemaduras de tercer grado, entre otras. La infección también puede ser de los ganglios linfáticos o por una endocarditis (infección en las válvulas cardiacas) Los antibióticos son un arma importante para combatirla. Se colocan por vía intravenosa, en dosis grandes, y asociados, debiendo estar el paciente hospitalizado.