Concepto de expectorar

El verbo de primera conjugación expectorar, nos remonta en su etimología al latín “expectorare”, vocablo integrado por el prefijo de exclusión “ex” y por el sustantivo “pectus” en el sentido de pecho, y se refiere a la acción de eliminar o sacar al exterior, la mucosidad o flema del aparato respiratorio (bronquios, pulmones, laringe, faringe o tráquea).

En forma normal en el aparato respiratorio se genera flema, que es un líquido gelatinoso y transparente, que limpia los bronquios. Sin embargo, cuando ante la presencia de irritación o inflamación la secreción es mayor (lo normal es de hasta 150 centímetros cúbicos por día) se vuelve más espesa y adopta tonos distintos obstruye las vías respiratorias, y por es necesario expulsarla por la boca, lo que se hace tosiendo. La tos que logra eliminar la flema como mecanismo de defensa, se denomina productiva.

En la bronquitis crónica la expectoración logra arrancar una flema blanquecina y vidriosa. El esputo es en este caso llamado mucoso, y es muy típico de los fumadores. Si hay infección bacteriana se expulsa una sustancia con color amarillo verdoso. El esputo (flema) en este caso es purulento pues está formado por pus. En caso de infección aguda o cáncer de pulmón es sanguinolenta.

Para ayudar a la expectoración natural, se usan ciertas medicinas llamadas expectorantes, que generalmente contienen mucolíticos, que son capaces de fluidificar la mucosidad para poder ser expulsada con mayor facilidad y aliviando la tos. Otros expectorantes por el contrario no tienen mucolíticos y activan la producción de tos. Hay también algunos expectorantes de fabricación natural y casera. Entre los expectorantes que nos brinda la propia naturaleza podemos mencionar a la miel, el jengibre, el eucalipto, el rábano y la pimienta de cayena.