Concepto de sepsis

La palabra sepsis procede del griego σήψις (léase “sipsis”) y su significado es “putrefacto”, “descompuesto” o “podrido”. Se trata de una respuesta orgánica exagerada y desbalanceada frente a las infecciones sistémicas (generalizadas) provocadas por agentes patógenos, que en general aprovechan alguna fuente de entrada para ingresar al organismo, que trae como consecuencia, un estado de envenenamiento en la sangre o los tejidos.

El organismo reacciona frente a la infección (provocada por virus, por bacterias o por hongos) dañándose a sí mismo, lo que ocasiona una serie de síntomas de gravedad variable: fiebre irregular (muy alta o muy baja) arritmias o taquicardias, escalofríos, confusión y alteraciones respiratorias, como falta de aire. Puede acompañarse también de dolores de cabeza y mareos. Esto se conforma con un estudio sanguíneo donde parecen muy elevados o muy disminuidos los glóbulos blancos o leucocitos.

Puede originarse en heridas infectadas, como consecuencia de cirugías, o por enfermedades, comúnmente las del sistema respiratorio o urinario. Algunas son menos riesgosas como las ocasionadas por virus, como el de la gripe, y que ningún órgano resulte comprometido. Se torna muy grave cuando aparecen disfunciones y fallas orgánicas, lo que se constituye en un estado de emergencia, ya que puede ser letal, conocido como choque séptico, donde el individuo presenta hipotensión arterial e insuficiencia respiratoria y metabólica, pese al tratamiento. También se la conoce como septicemia. En individuos inmunodeprimidos es mucho más riesgosa.

Cuando se produce en los primeros tres meses desde el nacimiento se conoce como sepsis neonatal, lo que es causado por numerosas bacterias. Cuando la contrae de la madre antes o en el momento del parto se denomina sepsis temprana, pues se manifiesta casi de inmediato. Cuando se contrae luego del parto, se denomina sepsis tardía.

Aproximadamente en el mundo 18.000.000 de personas son afectadas por sepsis o también llamada síndrome de respuesta inflamatoria sistémica, siendo la causa más frecuente de muerte de personas internadas. La detección y el tratamiento precoz es fundamental para salvar la vida del paciente.