Concepto de coleóptero

La palabra coleóptero, se integra con los siguientes términos, tomados de la lengua griega: “koleos” que se traduce como “estuche”, y “pteron”, que significa, “ala”.

Más comúnmente se los conoce como escarabajos, luciérnagas, bichitos de luz, cascarudos, mariquitas, vaquitas, etcétera y su tamaño, forma y color es muy variable, siendo, dentro de los insectos, el orden más extendido y de gran diversidad biológica, con aproximadamente 400.000 especies, que habitan nuestro planeta desde hace unos 250.000.000 de años, en todos sus ambientes, aunque en agua salada casi no existen y en agua dulce son escasos. La mayoría son terrestres, siendo algunos, considerados plagas agrícolas, atacando muy frecuentemente a las papas, antes del período de floración.

Las fases de su metamorfosis, incluyen los estados larvario (con varias mudas, siendo el estado de larva de duración variable) de pupa (también de tiempo impreciso y en general, inmóviles) y de imago o adulto.

Como todos los insectos, son invertebrados, compuesto su cuerpo por una cabeza; un tórax, cuyo segmento más desarrollado es el protórax; y un abdomen, dividido en segmentos. Sus alas son delgadas y flexibles, y la parte posterior del tórax donde están ubicadas, se encuentra protegido por otras duras y rígidas, delanteras, llamadas élitros, que son los que le dan el nombre de coleópteoro (alas protegidas por un estuche). Para volar no usan los élitros, pero sí los levantan para poder usar las otras alas. Sin embargo no es frecuente que vuelen, y algunos no pueden hacerlo pues sus élitros están soldados.

La cabeza posee una cápsula cefálica, ubicándose en los laterales, los ojos compuestos. Sus mandíbulas son robustas y atenazadas, presentando piezas bucales masticadoras. Las antenas, presentan, en general, once artejos.

Las patas, insertadas ventralmente, poseen seis piezas articuladas o artejos. En general se reproducen sexualmente, produciéndose la cópula por superposición; y son ovíparos, poniendo huevos en número y tamaño variable.

Según su tipo de alimentación, se distinguen los carnívoros o Adephaga, los herbívoros o Myxophaga, que son la mayoría (algunos se alimentan de flores, de raíces, de hojas, de hongos, otros de madera y otros de frutos); y los omnívoros o Polyphaga. Algunos son necrófagos, pues consumen cadáveres y otros coprófagos, pues se alimentan de excrementos.

En los lugares secos y desérticos habitan los coleópteros xerófilos. Para adaptarse al ambiente, carecen de alas de vuelo, reteniendo la humedad por debajo de los élitros. Las patas son más largas y la cutícula más gruesa.

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