Concepto de corsé

La palabra castellanizada corsé, o en francés “corset”, diminutivo del francés “cors”, a su vez tomado del sustantivo latino “corpus”, que se traduce como “cuerpo”, se usa para designar un cuerpo pequeño, pues esta prenda de vestir, reduce el tamaño de la figura, al ser muy apretada.

Historia del corsé

El corsé, como prenda femenina, se usó en muchas civilizaciones antiguas, entre ellas, la Isla de Creta, Egipto, Grecia y Roma, para afinar la cintura, resaltar las caderas y levantar el busto. Eran una especie de cinturones ajustados de cuero, muy similares a los modernos corsés, aunque con características más propias de las fajas.
Los corsés, propiamente dichos, se llevaron masivamente desde el siglo XVII, en toda Europa, aunque especialmente en Francia y España. Estos corsés, se usaban sobre una prenda interior de lino o algodón. Consistían en un armazón fabricado con varillas de hierro o madera para darles firmeza y rigidez, siendo la tela que los cubría, atada al cuerpo con cordones, que aseguraban mantenerlo tirante; lo que los convertía en sumamente incómodos, pero aseguraba mantener una postura elegante y erguida, contrastando el torso delgado, con amplias faldas voluminosas, efecto que se lograba con el uso de un miriñaque o armador colocado por debajo.

En general, comenzaban por debajo del pecho, aunque algunos lo cubrían, y se extendía hasta la cadera, pero otros corsés, llegaban a la altura de las rodillas. Sobre el corsé se colocaba un cubre corsé, que era una camisa adornada y coqueta.

Pronto, la moda del corsé alcanzó también a hombres, para verse más delgados y ocultar el abdomen, y también a niños y niñas desde los 10 u 11 años. Algunas mujeres se los apretaban tanto, que se les dificultaba respirar.
Fue con la Revolución Francesa que esta moda intentó ser desterrada. Incluso Napoleón les tenía especial repulsión por considerar que eran abortivos o dificultaban la concepción; pero las mujeres se resistieron a abandonarla, renaciendo su uso en el siglo XIX, lo que se prorrogó hasta mediados del siglo XX, donde las mujeres empezaron a reclamar derechos a la igualdad con los varones, y a llevar prendas similares a ellos, y más cómodas. Los modernos corsés, son en realidad, tops, poco ajustados. Se los considera un símbolo del fetichismo.

Los corsés ortopédicos

Los corsés se usan, con fines terapéuticos, para mejorar la postura, para corregir curvaturas de columna no demasiado pronunciadas ni poco importantes, y en casos de hernias de disco, usándose en algunos casos, corsés de tela, que se ajustan con un cierre o velcro y que se refuerzan con ballenas metálicas. Los corsés pueden también, ser termoplásticos y hechos a medida, para escoliosis, sifosis, aplastamiento de vértebras, hernia discal y lesiones traumáticas. Se usan muchas veces para inmovilizar la zona lumbar. Será el médico traumatólogo o el ortopedista el que evalúe la necesidad y el tipo de corsé a emplear, pues hay otros tratamientos más recomendables.