Concepto de crónico

Del griego “chronikós”, en el sentido de relativo al “chronos” (tiempo) de donde pasó al latín como “chronicus”, llegó el adjetivo crónico al español.

Su uso en Medicina para referirse a enfermedades que perduran en el tiempo, se debió a Galeno, quien lo empleó en ese sentido en el siglo II e Isidoro de Sevilla (556-636) dedicado a hablar de las dolencias del alma y del cuerpo, que rompen su equilibrio, ya emplea el término de enfermedades crónicas, distinguiéndolas de las agudas y las de la piel.
Dijimos entonces, que una enfermedad es crónica cuando dura un tiempo prolongado, considerándose que es tal, un plazo que supere los seis meses. Generalmente su curación es difícil (salvo por ejemplo el trasplante renal que puede terminar con una insuficiencia crónica renal) su progresión es lenta y su gravedad variable.

Las enfermedades crónicas se distinguen de las agudas, pues estas últimas tienen una duración corta (menor a tres meses). Son ejemplos de enfermedades crónicas: el asma, el SIDA, la diabetes, el cáncer, el EPOC, la rinitis crónica, la arterioesclerosis, la hipoacusia, la ceguera, los dolores de spalda o de cabeza, etcétera. Son ejemplos de enfermedades agudas: la gripe, la papera, el infarto agudo de miocardio, etcétera.

Se conjugan para la aparición de estas enfermedades crónicas, factores genéticos predisponentes y ambientales desencadenantes (estrés, tabaco, alcohol, alimentación poco saludable, vida sedentaria).

Las enfermedades crónicas importan un gran egreso en servicios de salud, representando el 70 % de los gastos sanitarios de un Estado. El envejecimiento poblacional contribuye al aumento de estas enfermedades.
Por otro lado, también se aplica este adjetivo para calificar todo aquello que se prolonga en el tiempo: “Te has convertido en un estudiante crónico, vas a la Facultad, pero no estudias, y así no te recibirán nunca”.

En femenino, “crónica” se refiere en Literatura y Periodismo, a un relato que guarda un orden temporal.