Concepto de escurridizo

Algo o alguien escurridizo tiene la cualidad de poder escurrir, verbo de tercera conjugación, nacido a partir del latín “excurrere”, término integrado por el prefijo de exclusión “ex” y “currere” en el sentido de “correr”.

Lo escurridizo es aquello que se escapa o se desliza fácilmente, por ejemplo: “El agua escurridiza se me escapó de entre mis dedos”, “Las escurridizas gotas de lluvia, resbalaban por mi ventana”, “Puse un plato sobre el armario, pero la superficie era escurridiza y se resbaló y se rompió”, “El escurridizo ladrón logró huir de la policía urdiendo un plan muy ingenioso”, “Me fue difícil atrapar al escurridizo cachorro, que se escondía detrás de lugares que yo no podía adivinar” o “Hice una trampa para ratones, pero resultó que los escurridizos roedores lograron tomar el alimento sin quedar atrapados”.

Se aplica también en sentido metafórico, para hablar de ilusiones, sueños o proyectos que quedan en meras utopías, o para hablar de períodos de felicidad y bonanza que pronto terminan, esfumándose la alegría que resulta de corta duración, por ejemplo: “Tuve un sueño escurridizo de que el mundo era un lugar donde la maldad se había extinguido; pero pronto advertí que era solo mi deseo”, “Viví un escurridizo período de paz en mi trabajo, mientras duró el viaje de negocios de mi jefe, y ahora todo volvió a la normalidad de sus gritos y mal humor” o “La alegría en mi vida es tan escurridiza que no alcanzo a disfrutarla que ya aparece un nuevo problema”. En este sentido, la letra de la canción “De vez en cuando la vida” de Joan Manuel Serrat, nos habla de los momentos buenos de la vida, que se presentan como sueños escurridizos, que se esfuman rápidamente.

“Simón, el escurridizo” es una historieta, que apareció en la revista Mortadelo, de la Editorial Bruguera, en 1986, en sus números 264 a 270. Se trata de un delincuente vengativo que ha salido de la cárcel, y tratará de dar un escarmiento a quienes lo pusieron entre rejas.