Concepto de infalible

Infalible es algo que nunca falla, que no tiene errores, que siempre sucede. Procede del latín “infalibilis”. El término se compone del prefijo “in”, de privación, el verbo “fallere” que se traduce como fallar o errar, y el sufijo de probabilidad “bilis”.

Lo infalible es aquello que puede preverse, que nos otorga certezas; y eso puede predicarse de las leyes naturales: “Es infalible que, si llueve, en algún momento para”, “Es infalible que en algún momento salga el Sol” o “Si arrojamos un cuerpo, infaliblemente caerá”.

Lo infalible en las Ciencias Sociales no puede predicarse, ya que los hechos humanos pueden fallar o cambiar. “Creía que era infalible que mi amigo asistiera al evento, pero se enfermó y no pudo ir” o “Yo era infalible en mis exámenes de Matemáticas, pero últimamente me equivoqué ya dos veces”. De todos modos, a las personas nos gusta tener todo bajo control y por eso elaboramos planes que creemos infalibles, aunque luego nos demos cuenta que todo puede fallar: “Elaboré un plan de negocios infalible, considerando todas las variables posibles; sin embargo, no tuve en cuenta que mi competencia podría crear una alternativa mejor”.

En la Religión sólo Dios aparece como inflable, y no así sus criaturas, que están propensas a errar. La Biblia también se autoproclama infalible, como carente de errores, pues fue Dios quien la inspiró. En la iglesia católica también se le confiere infalibilidad al Papa, cuando proclama una doctrina de moral o de fe. Debe tratarse de una solemne declaración pontificia, pues se considera que en esos casos ha recibido la asistencia divina, a través del Espíritu Santo. Esta infalibilidad fue fijada por el decreto del Concilio Vaticano de 1870, como un dogma, expresando que cuando el obispo de Roma, habla ex-cathedra, como cabeza espiritual de la Iglesia católica, sus decretos no poseen errores y se constituyen en obligatorios para el mundo católico.